Melconian. “Si la gente entendiese qué es dolarizar, protestaría en Plaza de Mayo”
Flamante candidato a ministro de Economía de Bullrich, rechaza las recetas de Milei y critica a Massa; dice que el plan de la Fundación Mediterránea propone “soluciones factibles”
Esteban Lafuente y Matías Moreno
El extitular del Banco nación y nuevo referente económico de Bullrich, en sus oficinas
Ya ubicado en la primera línea de fuego, Carlos Melconian pasa al ataque. A las pocas horas de que Patricia Bullrich lo presentara como su candidato a ministro de Economía, un golpe de efecto de la aspirante de Juntos por el Cambio para fortalecer sus chances de entrar al ballottage, Melconian traza la hoja de ruta del programa de la Fundación Mediterránea y pone la mira en Sergio Massa y Javier Milei, los principales contendientes de su nueva jefa política. Le inquietan tanto el plan “llegar”, dice el economista, que implementa Massa para surfear la campaña y sus efectos en una eventual transición del poder como los caballitos de batalla que emplea Milei para posicionarse en la disputa por la presidencia: la dolarización o el cierre del Banco Central. “Hay que distinguir la civilidad de la fantasía o los eslóganes. Esa es la discusión”, predica.
–¿Se puede arreglar la economía con la crisis de representatividad actual?
–La política está por arriba y es quien manda para conducir un contexto económico. El contenido económico, su implementación, su buen diagnóstico y su consistencia macroeconómica es el otro elemento vital. Siempre tienen que estar las dos. Si me preguntan si se puede arreglar hoy, de acá hasta el 10 de diciembre, mi respuesta es no. Y después del 10 de diciembre, hay que ver los resultados electorales. La gobernabilidad es un tema. Esta democracia argentina ha funcionado extraordinariamente bien desde el punto de vista institucional. Pero en los últimos cuarenta años, la política no supo implementar un éxito económico.
–¿El “fracaso” de los últimos gobiernos explica el resultado de las PASO?
–El fracaso de la política y la decadencia en términos de resultados económicos, de la oferta de políticas públicas; de la corrupción y del deterioro de los dirigentes.
–¿Qué opina del plan de Milei?
–Para referirme a la demanda de cambio voy a hablar de dos tercios. A Patricia la ubico dentro de eso. Entramos en una contienda donde, demandando el cambio, y agradeciendo los servicios prestados por generar un “plan Bonex” en la política, nosotros no queremos que venga un “plan Bonex” en la economía. Entonces, hay que distinguir la civilidad de la fantasía. Esa es la discusión.
–Dijo que su plan es “disruptivo, pero dentro del sistema”. ¿Milei representa un “salto al vacío”?
–Yo vengo a hablar de propuestas. Hice un discurso de media hora con una hoja de ruta, alternativas, un sistema, propuestas y en una parte de un renglón hubo un “plan versus salto al vacío”. Y yo pregunto ¿por qué se asocia “salto al vacío” a Milei y no a Massa o a [Juan] Schiaretti? Se lo pregunta porque es lo que corre por las venas del ciudadano.
–¿Por qué Juntos, que gobernó entre 2015 y 2019, quiere representar el cambio en esta elección?
-¿Por qué puede ser distinto [que la experiencia de Macri]? Primero, porque si no aprendés de los errores sos un salame. Y, segundo, porque estamos frente a una candidata [por Bullrich] que tiene su formación, su personalidad y su visión alternativa, que incluye el haber aprendido de los errores.
–¿Y qué aprendieron? ¿Qué piensan hacer distinto?
–Tenemos claro que el régimen cambiario empieza en salita roja y termina en Harvard. El régimen cambiario tiene políticas macroeconómicas prudenciales como las de los países estables. Es decir, entrar, timbear y rajar, eso no se va a poder. Financiamiento externo sobrante para la Argentina no tenés. Deuda interna para la Argentina es todo una mentira porque el Banco Central recompra y emite. Emisión monetaria de carácter inflacionario, ya aprendiste.
–¿Le preocupa la transición, de acá a octubre o diciembre?
–Mucho, porque estoy perdiendo la idea de que pueda haber una transición de caballeros y patriótica como la que Macri le ofreció a Alberto Fernández. La primera anormalidad es que el ministro de Economía es candidato. Ahí hay una incompatibilidad absoluta. Y veo que, a pesar de salir tercero y tener un conjunto de conflictos económicos, continúa igual, fuera de foco. Debe explicar por qué hasta el 13 de agosto nos dijo “no devalúo, no devalúo, no hace falta” y el lunes a la mañana lo puso en $350. La gente no es tonta. ¿Ahora te vas a clavar de nuevo en 350? Y el 23 de octubre tenés un problema. Es todo llegar, llegar y llegar. El único interés que tiene hoy este ministro de Economía es no devaluar, postergar cualquier atisbo de recesión y seguir pateando la sequía para el gobierno que viene.
–Visualiza un “problema” el 23 de octubre. Hay un dólar fijo en $350, un congelamiento de combustibles y de transporte. ¿Qué podría pasar ese día?
–Quiero que lo entienda la gente. ¿Usted no cree, tía, que eso va a tener que corregirse? Sí, pero no se la agarre con Carlos, porque él lo único que va a tener que hacer es arreglar el quilombo de Sergio. Es muy importante que no juguemos a eso. Nunca vas a sacar de mí la idea de “plan bomba”, que le corten el financiamiento a la Argentina. Eso es no entender nada. Querer que el país tenga una tragedia para que el que viene atrás entre livianito es una gansada. Pero la que tiene que madurar es la clase política. La gente empieza a darse cuenta de quién le miente. Veamos el resultado electoral. ¡Mirá si no entiende la gente!
–¿Y la gente entiende qué implica la dolarización? ¿Qué costo social tendría?
–Creo que no la entiende porque si la entendiese, tendría que haber una manifestación a Plaza de Mayo para decir: ‘Esta fantasía no la quiero’. Exagero con lo de una manifestación, es una forma de decir. Pero acá el formato es otra cosa. Es parte del mismo exorcismo en el cual estamos. Hay que poner arriba de la mesa soluciones factibles, empíricas, que mejoren la calidad de vida de la gente y que muestren que hay un horizonte.
–¿Por qué dice que no se entiende la dolarización?
–¿Cómo me vas a invitar a comer fideos con tuco si llego a tu casa y no tenés ni fideos ni tuco? Me mentiste al final. “Yo te prometo que consigo fideos en veinte meses”. Yo creí que hoy tenía cien vasos de agua que se convierten en cien fideos con tuco, que es el sueldo. Resulta que vengo y no tenés fideos ni tuco. Y no lo dice porque estamos frente a otra cosa, lo que yo llamo el exorcismo. Tené cuidado con el exorcismo.
–¿Habrá que hacer un ajuste en las cuentas públicas?
–¿Lo pregunta por este gobierno?
–Me refiero a su plan. Por ejemplo, Milei habla de una baja de quince puntos del PBI.
–No, no. Lo que tenemos que hacer, con el lápiz acá [se pone la birome en la oreja], a lo carpintero, es balancear la nominalidad de las cuentas públicas. El ajuste lo está haciendo este gobierno. Cuando este gobierno aumenta el gasto público a 80% anual y la inflación es 110%, está haciendo el ajuste. Milagros no hay. Todo lo demás es mentira de candidatos. Por eso, estamos en este quilombo. ¿No ven que un tercio sigue y dos tercios dijeron “basta”?
–¿Usted dice bajar subsidios vía suba de tarifas o transporte?
–Claro, como era antes del 2003. ¿Para qué vino alguien que dio subsidios? ¿No habrá sido para tenerlos cautivos después? ¿No habrá sido para engolosinarte?
–¿Esa corrección no podría generar un rechazo social?
–Puede ser. Nosotros venimos por la corrección sensata, no a ajustar a todos con inflación de 120%. Hay que ir a la normalidad. Se tiene que ver la luz al final del túnel. Si te creen cambiariamente hablando, se va a desplomar la brecha. Si viene la legalización popular, la gente va a poder usar sus dólares sin costo fiscal.
–¿Qué es el bimonetarismo? ¿Cómo funcionaría en el día a día?
–Lo estamos pensando. Usar dólar y pesos va a estar dentro de la ley. Y hasta determinado monto de tus dólares, los vas a poder usar el primer día abiertamente.
–¿Qué pasaría con el peso en ese contexto?
–Convive. Es como en Uruguay.
–¿Qué podría ocurrir si se cierra el Banco Central?
–Qué se yo. Lo tendrían que agarrar a Emilio Ocampo. A Carlos Rodríguez y a Roque [Fernández] los quiero separar, porque entienden de esto y se están corriendo. Pero agarren a Ocampo o al propio Milei. Yo no sé cómo funcionan los países sin Banco Central.
–¿Hay un plan para modificar la composición del gasto? ¿Dónde planean recortar?
–Sí, eficientizar el gasto. Hay que generar la mística. Si vas al Conicet y en lugar de cerrarlo, les decís: “Estos dos laburan, este no”. El que labura se pone contento. Y lo digo desde el liberalismo, porque yo creo que el motor y la sal de una economía es su sector privado, pero el sector privado no hace un Conicet. ¿Por qué vas a ser tan injusto de cerrar por dos que no laburan? Sacá a esos dos. Ese es el formato.
–¿Las recetas del liberalismo están en boga en la actualidad? ¿Las representa Milei o usted?
–Para mí, las ideas liberales siempre estuvieron vigentes en distintos gobiernos. Porque en la zapatería yo tenía que ir a mirar la vidriera de enfrente para ver cuál de los dos, a precio de mercado, vendía más barato. Y, aun en el país más liberal del mundo, los precios monopólicos tienen entes reguladores. Entonces, yo creo en la libertad de los mercados. Al final, lo que tenemos que distinguir es esta conversación civilizada de los eslóganes de un candidato. Los eslóganes pegan, pero después te la tenés que bancar. El hastío de la gente tiene que ver con “basta, che, hasta acá llegamos, pero tampoco me dorés la píldora”. Vamos a cosas que se puedan hacer.
–¿Y se puede levantar el cepo desde el primer día?
–De la telaraña cambiaria en la que estamos vamos a salir rápido.
–¿Las retenciones se pueden bajar a cero lo “antes posible”, como planteó Bullrich?
–Algunas sí, otras menos. Pero, por supuesto, vamos a tener un tipo de cambio para la exportación e importación en el mismo mercado. Vamos a eliminar las restricciones a las exportaciones. Y si tenemos éxito y se derrumba la brecha, va a ser un tema de upgrade para el sector muy ponderado. Iremos balanceando. En la medida que seamos exitosos y el tipo de cambio real tenga un valor moderado y entendible, se puede jugar con la política tributaria. Es una política macro integral.
–¿A Luciano Laspina lo va a integrar a su equipo o no?
–Ya hablé con Luciano y [Hernán] Lacunza. Vamos a armar un núcleo muy importante de economistas legisladores, que hagan un puente entre el equipo económico, el Ejecutivo y el Congreso.
–¿Y definió quién va a presidir el Banco Central en caso de que gane Bullrich?
–No lo hablamos. Patricia fue muy clara en eso cuando dijo: “Quiero una persona que esté a cargo del área económica y que él decida”. Para mí, eso es más que suficiente. Mi viejo tenía un slogan: vale más la palabra que la firma.
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La tensión Macri-lousteau amenaza la chance de ganar en primera vuelta
Ambos dirigentes compartieron una reunión a solas el jueves pasado, pero no hubo foto ni gestos de distensión; los fantasmas que acechan al radicalismo y las estrategias del macrismo
Ya ubicado en la primera línea de fuego, Carlos Melconian pasa al ataque. A las pocas horas de que Patricia Bullrich lo presentara como su candidato a ministro de Economía, un golpe de efecto de la aspirante de Juntos por el Cambio para fortalecer sus chances de entrar al ballottage, Melconian traza la hoja de ruta del programa de la Fundación Mediterránea y pone la mira en Sergio Massa y Javier Milei, los principales contendientes de su nueva jefa política. Le inquietan tanto el plan “llegar”, dice el economista, que implementa Massa para surfear la campaña y sus efectos en una eventual transición del poder como los caballitos de batalla que emplea Milei para posicionarse en la disputa por la presidencia: la dolarización o el cierre del Banco Central. “Hay que distinguir la civilidad de la fantasía o los eslóganes. Esa es la discusión”, predica.
–¿Se puede arreglar la economía con la crisis de representatividad actual?
–La política está por arriba y es quien manda para conducir un contexto económico. El contenido económico, su implementación, su buen diagnóstico y su consistencia macroeconómica es el otro elemento vital. Siempre tienen que estar las dos. Si me preguntan si se puede arreglar hoy, de acá hasta el 10 de diciembre, mi respuesta es no. Y después del 10 de diciembre, hay que ver los resultados electorales. La gobernabilidad es un tema. Esta democracia argentina ha funcionado extraordinariamente bien desde el punto de vista institucional. Pero en los últimos cuarenta años, la política no supo implementar un éxito económico.
–¿El “fracaso” de los últimos gobiernos explica el resultado de las PASO?
–El fracaso de la política y la decadencia en términos de resultados económicos, de la oferta de políticas públicas; de la corrupción y del deterioro de los dirigentes.
–¿Qué opina del plan de Milei?
–Para referirme a la demanda de cambio voy a hablar de dos tercios. A Patricia la ubico dentro de eso. Entramos en una contienda donde, demandando el cambio, y agradeciendo los servicios prestados por generar un “plan Bonex” en la política, nosotros no queremos que venga un “plan Bonex” en la economía. Entonces, hay que distinguir la civilidad de la fantasía. Esa es la discusión.
–Dijo que su plan es “disruptivo, pero dentro del sistema”. ¿Milei representa un “salto al vacío”?
–Yo vengo a hablar de propuestas. Hice un discurso de media hora con una hoja de ruta, alternativas, un sistema, propuestas y en una parte de un renglón hubo un “plan versus salto al vacío”. Y yo pregunto ¿por qué se asocia “salto al vacío” a Milei y no a Massa o a [Juan] Schiaretti? Se lo pregunta porque es lo que corre por las venas del ciudadano.
–¿Por qué Juntos, que gobernó entre 2015 y 2019, quiere representar el cambio en esta elección?
-¿Por qué puede ser distinto [que la experiencia de Macri]? Primero, porque si no aprendés de los errores sos un salame. Y, segundo, porque estamos frente a una candidata [por Bullrich] que tiene su formación, su personalidad y su visión alternativa, que incluye el haber aprendido de los errores.
–¿Y qué aprendieron? ¿Qué piensan hacer distinto?
–Tenemos claro que el régimen cambiario empieza en salita roja y termina en Harvard. El régimen cambiario tiene políticas macroeconómicas prudenciales como las de los países estables. Es decir, entrar, timbear y rajar, eso no se va a poder. Financiamiento externo sobrante para la Argentina no tenés. Deuda interna para la Argentina es todo una mentira porque el Banco Central recompra y emite. Emisión monetaria de carácter inflacionario, ya aprendiste.
–¿Le preocupa la transición, de acá a octubre o diciembre?
–Mucho, porque estoy perdiendo la idea de que pueda haber una transición de caballeros y patriótica como la que Macri le ofreció a Alberto Fernández. La primera anormalidad es que el ministro de Economía es candidato. Ahí hay una incompatibilidad absoluta. Y veo que, a pesar de salir tercero y tener un conjunto de conflictos económicos, continúa igual, fuera de foco. Debe explicar por qué hasta el 13 de agosto nos dijo “no devalúo, no devalúo, no hace falta” y el lunes a la mañana lo puso en $350. La gente no es tonta. ¿Ahora te vas a clavar de nuevo en 350? Y el 23 de octubre tenés un problema. Es todo llegar, llegar y llegar. El único interés que tiene hoy este ministro de Economía es no devaluar, postergar cualquier atisbo de recesión y seguir pateando la sequía para el gobierno que viene.
–Visualiza un “problema” el 23 de octubre. Hay un dólar fijo en $350, un congelamiento de combustibles y de transporte. ¿Qué podría pasar ese día?
–Quiero que lo entienda la gente. ¿Usted no cree, tía, que eso va a tener que corregirse? Sí, pero no se la agarre con Carlos, porque él lo único que va a tener que hacer es arreglar el quilombo de Sergio. Es muy importante que no juguemos a eso. Nunca vas a sacar de mí la idea de “plan bomba”, que le corten el financiamiento a la Argentina. Eso es no entender nada. Querer que el país tenga una tragedia para que el que viene atrás entre livianito es una gansada. Pero la que tiene que madurar es la clase política. La gente empieza a darse cuenta de quién le miente. Veamos el resultado electoral. ¡Mirá si no entiende la gente!
–¿Y la gente entiende qué implica la dolarización? ¿Qué costo social tendría?
–Creo que no la entiende porque si la entendiese, tendría que haber una manifestación a Plaza de Mayo para decir: ‘Esta fantasía no la quiero’. Exagero con lo de una manifestación, es una forma de decir. Pero acá el formato es otra cosa. Es parte del mismo exorcismo en el cual estamos. Hay que poner arriba de la mesa soluciones factibles, empíricas, que mejoren la calidad de vida de la gente y que muestren que hay un horizonte.
–¿Por qué dice que no se entiende la dolarización?
–¿Cómo me vas a invitar a comer fideos con tuco si llego a tu casa y no tenés ni fideos ni tuco? Me mentiste al final. “Yo te prometo que consigo fideos en veinte meses”. Yo creí que hoy tenía cien vasos de agua que se convierten en cien fideos con tuco, que es el sueldo. Resulta que vengo y no tenés fideos ni tuco. Y no lo dice porque estamos frente a otra cosa, lo que yo llamo el exorcismo. Tené cuidado con el exorcismo.
–¿Habrá que hacer un ajuste en las cuentas públicas?
–¿Lo pregunta por este gobierno?
–Me refiero a su plan. Por ejemplo, Milei habla de una baja de quince puntos del PBI.
–No, no. Lo que tenemos que hacer, con el lápiz acá [se pone la birome en la oreja], a lo carpintero, es balancear la nominalidad de las cuentas públicas. El ajuste lo está haciendo este gobierno. Cuando este gobierno aumenta el gasto público a 80% anual y la inflación es 110%, está haciendo el ajuste. Milagros no hay. Todo lo demás es mentira de candidatos. Por eso, estamos en este quilombo. ¿No ven que un tercio sigue y dos tercios dijeron “basta”?
–¿Usted dice bajar subsidios vía suba de tarifas o transporte?
–Claro, como era antes del 2003. ¿Para qué vino alguien que dio subsidios? ¿No habrá sido para tenerlos cautivos después? ¿No habrá sido para engolosinarte?
–¿Esa corrección no podría generar un rechazo social?
–Puede ser. Nosotros venimos por la corrección sensata, no a ajustar a todos con inflación de 120%. Hay que ir a la normalidad. Se tiene que ver la luz al final del túnel. Si te creen cambiariamente hablando, se va a desplomar la brecha. Si viene la legalización popular, la gente va a poder usar sus dólares sin costo fiscal.
–¿Qué es el bimonetarismo? ¿Cómo funcionaría en el día a día?
–Lo estamos pensando. Usar dólar y pesos va a estar dentro de la ley. Y hasta determinado monto de tus dólares, los vas a poder usar el primer día abiertamente.
–¿Qué pasaría con el peso en ese contexto?
–Convive. Es como en Uruguay.
–¿Qué podría ocurrir si se cierra el Banco Central?
–Qué se yo. Lo tendrían que agarrar a Emilio Ocampo. A Carlos Rodríguez y a Roque [Fernández] los quiero separar, porque entienden de esto y se están corriendo. Pero agarren a Ocampo o al propio Milei. Yo no sé cómo funcionan los países sin Banco Central.
–¿Hay un plan para modificar la composición del gasto? ¿Dónde planean recortar?
–Sí, eficientizar el gasto. Hay que generar la mística. Si vas al Conicet y en lugar de cerrarlo, les decís: “Estos dos laburan, este no”. El que labura se pone contento. Y lo digo desde el liberalismo, porque yo creo que el motor y la sal de una economía es su sector privado, pero el sector privado no hace un Conicet. ¿Por qué vas a ser tan injusto de cerrar por dos que no laburan? Sacá a esos dos. Ese es el formato.
–¿Las recetas del liberalismo están en boga en la actualidad? ¿Las representa Milei o usted?
–Para mí, las ideas liberales siempre estuvieron vigentes en distintos gobiernos. Porque en la zapatería yo tenía que ir a mirar la vidriera de enfrente para ver cuál de los dos, a precio de mercado, vendía más barato. Y, aun en el país más liberal del mundo, los precios monopólicos tienen entes reguladores. Entonces, yo creo en la libertad de los mercados. Al final, lo que tenemos que distinguir es esta conversación civilizada de los eslóganes de un candidato. Los eslóganes pegan, pero después te la tenés que bancar. El hastío de la gente tiene que ver con “basta, che, hasta acá llegamos, pero tampoco me dorés la píldora”. Vamos a cosas que se puedan hacer.
–¿Y se puede levantar el cepo desde el primer día?
–De la telaraña cambiaria en la que estamos vamos a salir rápido.
–¿Las retenciones se pueden bajar a cero lo “antes posible”, como planteó Bullrich?
–Algunas sí, otras menos. Pero, por supuesto, vamos a tener un tipo de cambio para la exportación e importación en el mismo mercado. Vamos a eliminar las restricciones a las exportaciones. Y si tenemos éxito y se derrumba la brecha, va a ser un tema de upgrade para el sector muy ponderado. Iremos balanceando. En la medida que seamos exitosos y el tipo de cambio real tenga un valor moderado y entendible, se puede jugar con la política tributaria. Es una política macro integral.
–¿A Luciano Laspina lo va a integrar a su equipo o no?
–Ya hablé con Luciano y [Hernán] Lacunza. Vamos a armar un núcleo muy importante de economistas legisladores, que hagan un puente entre el equipo económico, el Ejecutivo y el Congreso.
–¿Y definió quién va a presidir el Banco Central en caso de que gane Bullrich?
–No lo hablamos. Patricia fue muy clara en eso cuando dijo: “Quiero una persona que esté a cargo del área económica y que él decida”. Para mí, eso es más que suficiente. Mi viejo tenía un slogan: vale más la palabra que la firma.
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La tensión Macri-lousteau amenaza la chance de ganar en primera vuelta
Ambos dirigentes compartieron una reunión a solas el jueves pasado, pero no hubo foto ni gestos de distensión; los fantasmas que acechan al radicalismo y las estrategias del macrismo
Laura Serra
Jorge Macri y Lousteau, una dupla sin química
No hubo foto de aquel primer encuentro a solas tras las PASO porteñas. Tampoco se programó aún una actividad juntos en el arranque de la campaña con vistas a octubre. La tensión no cede entre Jorge Macri, el ganador de las primarias en Juntos por el Cambio, y Martín Lousteau, quien fue su rival en las primarias.
Si bien el radicalismo porteño asevera que dará pelea para que JXC gane la ciudad en octubre, el malestar interno es tal que pone incluso en riesgo la posibilidad de ganar en primera vuelta.
De aquella reunión de una hora que Macri y Lousteau mantuvieron el jueves pasado apenas trascendió que ambos delegarán los asuntos proselitistas en la mesa de campaña que se conformó con los demás socios de la coalición.
Un epílogo bastante pobre para un primer encuentro si se lo compara con la ampulosidad de los gestos en pos de la unidad que exhiben Patricia Bullrich y los perdedores de la primaria presidencial con el objetivo de retener los votos de Horacio Rodríguez Larreta.
“Si se mantiene este clima de malestar, le va a ser difícil a Jorge ganar en primera vuelta”, advierten desde el radicalismo porteño. Los hechos de inseguridad que se sucedieron en el último tiempo, que tuvo como corolario el drama del asesinato del ingeniero Mariano Barbieri, tampoco ayudan a crear un clima exitista. Según trascendió de fuentes porteñas, Macri se mantuvo ajeno a la decisión de Rodríguez Larreta de desplazar a Eugenio Burzaco de la cartera de Seguridad.
“No nos corresponde opinar. Más allá de esto, Macri está de acuerdo con el nombramiento de Gustavo Coria como ministro de Seguridad, sin que eso suponga un compromiso para el 11 de diciembre”, deslizan desde el entorno del candidato.
Lo cierto es que la relación entre Macri y Larreta tampoco atraviesa un buen momento. La salida anticipada de dos funcionarios de su gabinete, María Migliore y Christian Werle, no le cayó en gracia; ambos habían apoyado la candidatura de Lousteau y tanto Larreta como los radicales sospechan que, detrás de ambas renuncias, está el intento de los primos Macri –Mauricio y Jorge– de depurar la futura administración de dirigentes que no sean afines.
El radicalismo todavía sangra por la herida por la decisión de Macri de elegir a Clara Muzzio –una dirigente Pro de pura cepa– como su candidata a vicejefa de gobierno. “Jorge todavía no tomó conciencia de que le ganó por apenas un punto y medio a Martín en la primaria; en lugar de abrir el juego, se repliega en el núcleo duro del macrismo. En lugar de contener, expulsa. Esto nunca pasó en la ciudad”, es la queja unánime de los correligionarios.
Ante esta perspectiva, la única motivación real que tienen sus militantes para ponerle el cuerpo a la campaña son los candidatos a legisladores porteños del espacio. “Es clave que ingresen a la Legislatura la mayor cantidad posible de los candidatos de nuestro espacio”, aleccionan.
En el comando de campaña de Macri relativizan los cuestionamientos de sus socios. “Desde el principio Jorge planteó que, si ganaba las primarias, no iba a lotear su gabinete con los que fueran derrotados.
“De todas maneras, Jorge no tiene ninguna intención de romper su relación con los socios de la coalición, al contrario. Si ganamos la ciudad, a cada uno se le respetará su lugar en la futura administración, eso es un hecho”, garantizan.
En el radicalismo desconfían. Sospechan que, de ganar JXC la ciudad, Jorge y su primo Mauricio buscarán recuperar su bastión para el núcleo duro de Pro y, acto seguido, articularán acuerdos en la Legislatura con los libertarios que responden a Javier Milei.
La figura del libertario resulta revulsiva en las filas de la UCR, como también en la Coalición Cívica y en las demás fuerzas progresistas de Juntos por el Cambio. No es para menos: para Milei no son más que “inútiles”, “basuras” e “ignorantes”, entre otros epítetos que les dedica de su amplio catálogo contra la “casta política”.
En el radicalismo descuentan que un triunfo del libertario en las generales de octubre precipitará la ruptura de Juntos por el Cambio con la partida del macrismo más cerril.
“Por eso es clave apoyar la campaña de Patricia. Ella y Martín (Lousteau) quedaron en muy buenos términos después de las primarias. El gesto que no tuvo Jorge (Macri) con nosotros lo ha tenido Patricia, porque sabe que nos necesita”, deslizan.
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Fuerte cruce entre Bullrich y Moyano por la protesta en la calle
La candidata presidencial Patricia Bullrich redobló la apuesta ante la amenaza del dirigente camionero Pablo Moyano, quien había advertido que “los sindicatos serán los primeros en ir a las calles si Juntos por el Cambio vuelve al gobierno e intenta reducir derechos laborales”. En una respuesta inmediata, replicó en las redes sociales con una sentencia:
“A mí no me amenaces, Moyano. Vos vas a ser el primero en ser detenido cuando violes la ley”.
La exministra de Seguridad respondió al dirigente camionero y ratificó la capacidad de Juntos por el Cambio para conducir el país, a pesar de la crisis. “Nosotros vamos a crear trabajo. No como ustedes, extorsionadores que conviven con ocho millones de trabajadores en negro y no les importa nada”, le espetó en las redes.
Bullrich también objetó la “apelación al miedo” del candidato y ministro Sergio Massa. “¿El miedo es su mejor propuesta?”, le dijo.
La ofensiva de Moyano se conoció horas después de que trascendiera una reunión del titular de la Uocra, Gerardo Martínez, con el candidato libertario Javier
Milei. En su objetivo de recuperar protagonismo, eligió como rival a Bullrich.
“No quiero que haya violencia, pero sí movilización en las calles. Violencia va a ser sacarles derechos a los trabajadores”, dijo, ante un eventual triunfo de Bullrich o, incluso, de Milei.
Moyano dejó espacio a la autocrítica. “A uno le cuesta pensar cómo casi el 60% de los argentinos hayan elegido a la derecha, pero es producto de la bronca y de algunas medidas con las que el Gobierno no le ha podido llevar soluciones al bolsillo de los argentinos”, dijo
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No hubo foto de aquel primer encuentro a solas tras las PASO porteñas. Tampoco se programó aún una actividad juntos en el arranque de la campaña con vistas a octubre. La tensión no cede entre Jorge Macri, el ganador de las primarias en Juntos por el Cambio, y Martín Lousteau, quien fue su rival en las primarias.
Si bien el radicalismo porteño asevera que dará pelea para que JXC gane la ciudad en octubre, el malestar interno es tal que pone incluso en riesgo la posibilidad de ganar en primera vuelta.
De aquella reunión de una hora que Macri y Lousteau mantuvieron el jueves pasado apenas trascendió que ambos delegarán los asuntos proselitistas en la mesa de campaña que se conformó con los demás socios de la coalición.
Un epílogo bastante pobre para un primer encuentro si se lo compara con la ampulosidad de los gestos en pos de la unidad que exhiben Patricia Bullrich y los perdedores de la primaria presidencial con el objetivo de retener los votos de Horacio Rodríguez Larreta.
“Si se mantiene este clima de malestar, le va a ser difícil a Jorge ganar en primera vuelta”, advierten desde el radicalismo porteño. Los hechos de inseguridad que se sucedieron en el último tiempo, que tuvo como corolario el drama del asesinato del ingeniero Mariano Barbieri, tampoco ayudan a crear un clima exitista. Según trascendió de fuentes porteñas, Macri se mantuvo ajeno a la decisión de Rodríguez Larreta de desplazar a Eugenio Burzaco de la cartera de Seguridad.
“No nos corresponde opinar. Más allá de esto, Macri está de acuerdo con el nombramiento de Gustavo Coria como ministro de Seguridad, sin que eso suponga un compromiso para el 11 de diciembre”, deslizan desde el entorno del candidato.
Lo cierto es que la relación entre Macri y Larreta tampoco atraviesa un buen momento. La salida anticipada de dos funcionarios de su gabinete, María Migliore y Christian Werle, no le cayó en gracia; ambos habían apoyado la candidatura de Lousteau y tanto Larreta como los radicales sospechan que, detrás de ambas renuncias, está el intento de los primos Macri –Mauricio y Jorge– de depurar la futura administración de dirigentes que no sean afines.
El radicalismo todavía sangra por la herida por la decisión de Macri de elegir a Clara Muzzio –una dirigente Pro de pura cepa– como su candidata a vicejefa de gobierno. “Jorge todavía no tomó conciencia de que le ganó por apenas un punto y medio a Martín en la primaria; en lugar de abrir el juego, se repliega en el núcleo duro del macrismo. En lugar de contener, expulsa. Esto nunca pasó en la ciudad”, es la queja unánime de los correligionarios.
Ante esta perspectiva, la única motivación real que tienen sus militantes para ponerle el cuerpo a la campaña son los candidatos a legisladores porteños del espacio. “Es clave que ingresen a la Legislatura la mayor cantidad posible de los candidatos de nuestro espacio”, aleccionan.
En el comando de campaña de Macri relativizan los cuestionamientos de sus socios. “Desde el principio Jorge planteó que, si ganaba las primarias, no iba a lotear su gabinete con los que fueran derrotados.
“De todas maneras, Jorge no tiene ninguna intención de romper su relación con los socios de la coalición, al contrario. Si ganamos la ciudad, a cada uno se le respetará su lugar en la futura administración, eso es un hecho”, garantizan.
En el radicalismo desconfían. Sospechan que, de ganar JXC la ciudad, Jorge y su primo Mauricio buscarán recuperar su bastión para el núcleo duro de Pro y, acto seguido, articularán acuerdos en la Legislatura con los libertarios que responden a Javier Milei.
La figura del libertario resulta revulsiva en las filas de la UCR, como también en la Coalición Cívica y en las demás fuerzas progresistas de Juntos por el Cambio. No es para menos: para Milei no son más que “inútiles”, “basuras” e “ignorantes”, entre otros epítetos que les dedica de su amplio catálogo contra la “casta política”.
En el radicalismo descuentan que un triunfo del libertario en las generales de octubre precipitará la ruptura de Juntos por el Cambio con la partida del macrismo más cerril.
“Por eso es clave apoyar la campaña de Patricia. Ella y Martín (Lousteau) quedaron en muy buenos términos después de las primarias. El gesto que no tuvo Jorge (Macri) con nosotros lo ha tenido Patricia, porque sabe que nos necesita”, deslizan.
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Fuerte cruce entre Bullrich y Moyano por la protesta en la calle
La candidata presidencial Patricia Bullrich redobló la apuesta ante la amenaza del dirigente camionero Pablo Moyano, quien había advertido que “los sindicatos serán los primeros en ir a las calles si Juntos por el Cambio vuelve al gobierno e intenta reducir derechos laborales”. En una respuesta inmediata, replicó en las redes sociales con una sentencia:
“A mí no me amenaces, Moyano. Vos vas a ser el primero en ser detenido cuando violes la ley”.
La exministra de Seguridad respondió al dirigente camionero y ratificó la capacidad de Juntos por el Cambio para conducir el país, a pesar de la crisis. “Nosotros vamos a crear trabajo. No como ustedes, extorsionadores que conviven con ocho millones de trabajadores en negro y no les importa nada”, le espetó en las redes.
Bullrich también objetó la “apelación al miedo” del candidato y ministro Sergio Massa. “¿El miedo es su mejor propuesta?”, le dijo.
La ofensiva de Moyano se conoció horas después de que trascendiera una reunión del titular de la Uocra, Gerardo Martínez, con el candidato libertario Javier
Milei. En su objetivo de recuperar protagonismo, eligió como rival a Bullrich.
“No quiero que haya violencia, pero sí movilización en las calles. Violencia va a ser sacarles derechos a los trabajadores”, dijo, ante un eventual triunfo de Bullrich o, incluso, de Milei.
Moyano dejó espacio a la autocrítica. “A uno le cuesta pensar cómo casi el 60% de los argentinos hayan elegido a la derecha, pero es producto de la bronca y de algunas medidas con las que el Gobierno no le ha podido llevar soluciones al bolsillo de los argentinos”, dijo
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