viernes, 30 de marzo de 2018

HISTORIAS DE HORROR


Eli Cohen es la leyenda máxima en el espionaje mundial.-
En los años 60, este judío de origen egipcio consiguió infiltrarse en el gobierno sirio hasta tal punto que ningún dato del régimen de Damasco estaba oculto para él...ni para el Gobierno de Jerusalém.
Gracias a una falsa biografía inventada por los servicios secretos judíos; un don de gentes que le convertía en un encantador de serpientes y -según algunas leyendas- una memoria fotográfica más allá de lo humano, Cohen llegó a tener en su mano todo el sistema de defensa del tradicional enemigo de Israel, de tal forma que, incluso después de muerto, su información permitió al ejercito judío arrasar su país vecino en la "Guerra de los Seis Días"( 1967).
El daño que Cohen causó a Siria fue letal y hoy en día sigue siendo una de las heridas abiertas en la historia del país. Los Altos del Golán, el estratégico enclave montañoso que domina toda la región, se encuentran ahora en manos de Israel gracias a los trabajos de este espía.


Cohen fue capturado en 1965 gracias a los servicios secretos rusos, después de que Siria se diese cuenta de que Israel había penetrado hasta lo más profundo de su gobierno. Los soviéticos utilizaron su capacidad técnica para localizar al espía, al que sorprendieron mientras enviaba mensajes cifrados a Jerusalén. El Gobierno de Damasco ordenó su ejecución inmediata. Sin llegar a celebrar ningún juicio, el agente del Mosad fue colgado en la Plaza de los Mártires de la capital siria, en un acto que fue retransmitido por la televisión nacional. Tras su muerte, los militares sirios ocultaron su cadáver y se negaron a entregárselo a la familia. Se trataba de infligir la máxima venganza a un hombre y un país que les había humillado.

Mediación de Obama

El actual presidente de Israel, Reuven Rivil, según se ha sabido ahora, aprovechó una reciente reunión con su homólogo ruso Vladimir Putin, para pedirle ayuda a la hora de conseguir el cadáver y que, de esa forma, la familia pueda enterrarlo. El mandatario judío confió en que Rusia, uno de los principales aliados del régimen de Damasco en medio de la guerra civil que está arrasando el país, consiga mover palancas en el debilitado gobierno de Bashar el Asad. No es la primera vez que el ejecutivo judío recurre a mandatarios internacionales para intentar recuperar los restos de Cohen. Hace nueve años, los judíos ya lo intentaron por medio del presidente turco Tayip Erdogan, que en ese momento era muy cercano a Asad. La respuesta siria fue que «todavía no había llegado el momento». También han actuado como mediadores el presidente Barack Obama o el Papa Benedicto XVI. Sin éxito.

La leyenda afirma que Eli Cohen tenía 17 amantes a las que esperaba recurrir si era soprendido. No le sirvieron de nada
El daño que Cohen causó a Siria fue letal y hoy en día sigue siendo una de las heridas abiertas en la historia del país. Los Altos del Golán, el estratégico enclave montañoso que domina toda la región, se encuentran ahora en manos de Israel gracias a los trabajos de este espía. Según la leyenda, Eli Cohen para entonces infiltrado en el Gobierno sirio, convenció a los militares de Damasco de que la mejor forma de ocultar los puestos de defensa de los montes era plantar a su alrededor eucaliptos. Esta versión afirma que en 1967, cuando se inició la Guerra de los Seis Días, los pilotos israelíes se limitaron a bombardear bosques de eucaliptos, sabedores de en que medio de los árboles se encontraban ocultos los puntos más sensibles de la protección de la zona. Lo cierto es que el Ejército israelí conquistó toda la cadena montañosa en apenas un día. Para entonces, Cohen ya llevaba dos años muerto. Hoy en día los Altos del Golán siguen siendo judíos, con lo que su poder sobre la región está asegurado. No sólo por la vertiente militar. El Golán supone una reserva de agua en un área desértica con lo que su potencial es tan importante como lo sería el de un campo de pozos petrolíferos.

«Puedes volver a casarte»


Eli Cohen tenía 41 años cuando murió en la horca. Su vida había sido muy rápida. Nacido en en una familia judía de Alejandría, fue expulsado a Israel en los años 50. No le permitieron ingresar en el ejército judío pero en cambio le reclutaron los servicios secretos, el embrión del Mosad. En l960 le llevaron a Argentina para que se infiltrara en la comunidad siria de Buenos Aires. Desde la capital argentina, en la que se ganó una fama de divertido hombre de negocios, viajó hasta Damasco. Allí comenzó a montar fiestas y a codearse con lo más elevado del Gobierno sirio. Las orgías que organizaba se convirtieron en su mayor fuente de información. Mientras los demás se emborrachaban, él siempre estaba sobrio, escuchando las confidencias de los invitados. En esa época, según la leyenda que le rodea, llegó a tener 17 amantes, a las que esperaba recurrir para huir en caso de ser detectado. No le sirvió para nada. En 1965, el coronel jefe de los servicios secretos sirios, que ya sospechaba de él, solicitó ayuda a los rusos y consiguieron sorprenderle 'in fraganti'.
En 1965, su esposa, Nadia Cohen, recibió una carta escrita por su esposo minutos antes de ser ahorcado en la que le decía: «Puedes volver a casarte con el fin de no privar a nuestros hijos de un padre. Tienes plena libertad para hacerlo. Te ruego, mi querida Nadia, que no pierdas el tiempo en llorar sobre algo que ya es pasado. Concéntrate en ti misma, mira hacia adelante buscando un futuro mejor». Su viuda es ahora una de las persona que con más ahínco está buscando la devolución de los restos de su esposo a Israel. Hace unos años recibió la confidencia de que jamás los encontraría puesto que están sepultados en un lugar olvidado, bajo una carretera. Ella nunca lo ha creído.

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