jueves, 14 de junio de 2018

LA PÁGINA DE JUAN CARLOS DE PABLO




JUAN CARLOS DE PABLO

Los mercados estropearon la estrategia económica del presidente Mauricio Macri"; "los mercados exigen que nos arrodillemos delante del FMI"; "hay que terminar con la dictadura de los mercados". ¿Qué entidad tiene afirmaciones como estas, que se escuchan todos los días en nuestro país?
Sobre el particular conversé con el ruso Heinrich Freiherr von Stackelberg (1905-1946), cuya madre había nacido en la Argentina. Profesor en Bonn, Berlín y Madrid, en 1940 construyó tablas para sistematizar las "formas de mercados", que vía Ferdinando Di Fenicio miles de argentinos aprendimos en la UBA y en la UCA, en las clases de microeconomía que dictaba Francisco Valsecchi.
-En boca de muchas personas, los mercados aparecen como el enemigo de la dignidad, cuando no de la supervivencia, del ser humano.
-Los mercados no existen.
-¿Cómo dijo?
-Repito: los mercados no existen, quienes sí existen son las personas, que adoptan decisiones.
-Pero los economistas se la pasan hablando de los mercados.
-Porque se trata de una idea útil para entender una porción de la interacción humana. Pero es un error creer que tienen "vida propia", independientemente de las decisiones humanas. No tengo problema con que se siga hablando de los mercados, mientras se entienda a qué nos estamos refiriendo.
-Los periodistas también se la pasan hablando de los mercados.
-De algunos mercados, específicamente, del bursátil y del cambiario. ¿Escuchó alguna vez que cuando alguien se pregunta por la repercusión de un cambio en la política económica, le preste particular atención a los mercados de las estilográficas o los pañales?
-¿Por qué ocurre esto?
-Por un tema de disponibilidad de datos. Se sigue la repercusión de alguna medida económica sobre el precio de los títulos y el dólar, porque se cuenta con información instantánea, y por eso se la trasmite como si fuera un partido de fútbol. Y encima, cuando se consulta a algún economista sobre lo que ocurre en determinado instante, muchos elaboran "teorías" para explicar un hecho puntual.
-¿Qué lo llevó a construir tablas que muestran las diferentes formasde mercados?
-Enfatizar el hecho de que, cuando interactuamos, los seres humanos no lo hacemos con idéntica fuerza. Tanto desde el ángulo de la oferta, como del de la demanda, es importante distinguir cuando los centros decisorios son únicos, están integrados por pocos o por muchos. De allí surgen los casos monopólico, monopsónico, oligopólico, oligopsónico y de competencia.
-¿Cuál es la diferencia entre los mercados de pocos y los de muchos?
-Que en los primeros la interacción es sustancial, mientras que en los segundos no. Un fabricante de autos está muy pendiente de lo que hacen sus competidores, un productor de soja no. No es una cuestión personal. A propósito: quien quiera entender la actividad política, la tiene que analizar desde la perspectiva de un mercado de pocos. Por eso, en política nadie "muestra las cartas", por ejemplo, da a conocer sus candidatos, hasta el momento en que hay que presentar las listas.
-Si como usted dice los mercados no existen, ¿cómo se explican las corridas bancarias y cambiarias?
-La tentación pasa por responder este interrogante en el plano conspirativo, según el cual la noche anterior al inicio de una corrida, en un lugar secreto se reunieron millones de seres humanos para dinamitar la política económica. La realidad es diferente.
-Explíquese.
-En condiciones normales, pensando en sus propios objetivos, algunas personas que desean depositar, se encuentran en los bancos con otras quienes, también pensando en sus propios objetivos, desean retirar dinero depositado. Por eso, en condiciones normales, los bancos tienen muy poco efectivo en las cajas. También en condiciones normales algunas personas que desean vender dólares se encuentran en las casas de cambio con otras que desean comprar dólares. Hasta que un día?
-¿Un día, qué?
-La población lee en los diarios que, desesperado, aturdido y desorientado, el presidente Macri decide nombrar superministro de economía a ¡usted!
-¡Dios no lo permita!
-Cálmese, estoy haciendo un ejercicio. Pues bien, la noticia aterroriza a la población, por lo cual quienes pensaban depositar no lo hacen, quienes pensaban retirar depósitos corren a los bancos, quienes pensaban vender dólares tampoco lo hacen y quienes pensaban comprarlos corren a las casas de cambio. ¿Quiere usted describir esto diciendo que "los mercados" se quieren cubrir, por las implicancias que puede generar la referida decisión? Hágalo, pero entendamos de qué se trata. Insisto, no le otorguemos vida propia a la suma de comportamientos individuales, inspirados en un mismo estímulo.
-¿Qué tiene que hacer un gobierno, frente a una corrida?
-Lo mismo que hacen los médicos del SAME, cuando socorren a alguien que se accidentó. Focalizan su atención, "tirándole al accidentado con todo lo que tienen a su disposición". La prioridad está en estabilizarlo, luego de lo cual se pasa a la etapa siguiente, la de la curación definitiva. En política económica ocurre exactamente lo mismo.
-Don Enrique, muchas gracias.

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