LONDRES.– El último destino de Isabel II fue el castillo de Balmoral, donde estaba pasando el verano. La propiedad fue rediseñada para que tuviera más espacio y fue la inusual sede de una serie de eventos oficiales debido a los problemas de salud que sufrió la soberana durante los últimos meses.
Mientras aparecían las manifestaciones de luto y la tristeza en muchos dirigentes políticos y figuras mundiales, también se recordaba la vida de la reina y particularmente sus días finales en el complejo.
El castillo de Balmoral está ubicado en la localidad de Aberdeenshire, Escocia. Originalmente, el lugar había sido comprado por el príncipe Alberto, marido de la reina Victoria, en el siglo XIX. Victoria se enamoró tanto en junio de 1852 de esa extensa finca en las tierras altas de Escocia que más tarde la llamó “este querido paraíso”.
Después de comprar la finca, Victoria y Alberto construyeron un nuevo castillo y arrasaron el anterior. Terminado en 1856, el castillo se construyó en granito al estilo del renacimiento escocés, y cuenta con dos alas con torres y torreones.
Después de comprar la finca, Victoria y Alberto construyeron un nuevo castillo y arrasaron el anterior. Terminado en 1856, el castillo se construyó en granito al estilo del renacimiento escocés, y cuenta con dos alas con torres y torreones.
La propiedad también incluye Birkhall, el hogar escocés de Carlos y su esposa, Camilla, entre otros edificios.
Varios monumentos que salpican los terrenos representan algunos acontecimientos importantes de la familia real. Por ejemplo, un mojón y un obelisco celebran la memoria de Alberto, una fuente conmemorativa honra al rey Eduardo VIII y una estatua del Jubileo de Oro honra a Victoria, que celebró la ocasión en 1887.
En un comienzo, los propietarios no estaban contentos con el espacio que tenía, por lo que decidieron ampliarlo, en un trabajo que involucró al geólogo William Smith.
Veranos idílicos
Según recogieron distintos medios y documentales a lo largo de los años, Isabel II pasaba sus veranos en la propiedad junto con sus padres y su hermana. Con mucho espacio verde para disfrutar y una amplia presencia de mascotas, la reina realmente disfrutaba su tiempo allí, especialmente por la posibilidad de vivir un tiempo instalada en el mismo lugar y alejada del resto del mundo y sus obligaciones reales.
La cosa no cambió cuando quedó a cargo del trono después del fallecimiento de Jorge VI en 1952. Además de seguir con las visitas veraniegas, sus hijos, nietos y bisnietos continuaron con la tradición y también la acompañaron en Balmoral.
La propiedad cuenta con 20.000 hectáreas de bosque en donde habitan distintos animales. Cuando la familia no se encontraba allí, los visitantes escoceses y los turistas de otros lugares podían incluso conocer algunas zonas del complejo.
Las imágenes del salón privado de la reina en el castillo revelan la presencia de arte victoriano y unos objetos que permanecieron allí durante décadas, a pesar del avance de la tecnología.
Como curiosidad, el castillo de Balmoral fue testigo esta semana del nombramiento de la nueva primera ministra británica, Liz Truss. La ceremonia no se llevó a cabo en el Palacio de Buckingham, como es habitual, por la salud de Isabel II.
Tal era el disfrute de la reina en el castillo escocés que todos sus invitados debían pasar una prueba una vez que llegaban. En caso de no hacerlo, nunca más serían convocados para visitar la propiedad.
Con un ambiente distendido y lejos de los protocolos reales, los huéspedes participaban en una serie de actividades al aire libre y juegos de mesa, en donde debían mostrarse sueltos y bien integrados.
Tal era el disfrute de la reina en el castillo escocés que todos sus invitados debían pasar una prueba una vez que llegaban. En caso de no hacerlo, nunca más serían convocados para visitar la propiedad.
Con un ambiente distendido y lejos de los protocolos reales, los huéspedes participaban en una serie de actividades al aire libre y juegos de mesa, en donde debían mostrarse sueltos y bien integrados.
Además, debían respetar las tradiciones sobre cuestiones como la manera de sentarse y demostrar un gran entusiasmo en cada uno de los planes. Según lo que se muestra en la serie de Netflix The Crown, figuras como Margaret Thatcher no lograron superar el test.
En 2003, fue donde la reina insistió en llevar al príncipe heredero Abdullah de Arabia Saudita –reino en el que las mujeres no estaban autorizadas a conducir en ese momento– y él le imploró que redujera la velocidad. Y en 1997, fue donde, tras la muerte de la princesa Diana en un accidente en Francia, se quedó con los dos hijos del príncipe Carlos y Diana, Guillermo y Harry.
Pero quizás una de las imágenes más perdurables de Balmoral sea la de la reina jugando con sus queridos perritos corgis.
“Creo que la abuela es la más feliz allí”, dijo la princesa Eugenia, nieta de la reina, en un documental de hace seis años.
En 2003, fue donde la reina insistió en llevar al príncipe heredero Abdullah de Arabia Saudita –reino en el que las mujeres no estaban autorizadas a conducir en ese momento– y él le imploró que redujera la velocidad. Y en 1997, fue donde, tras la muerte de la princesa Diana en un accidente en Francia, se quedó con los dos hijos del príncipe Carlos y Diana, Guillermo y Harry.
Pero quizás una de las imágenes más perdurables de Balmoral sea la de la reina jugando con sus queridos perritos corgis.
“Creo que la abuela es la más feliz allí”, dijo la princesa Eugenia, nieta de la reina, en un documental de hace seis años.
En 2003, fue donde la reina insistió en llevar al príncipe heredero Abdullah de Arabia Saudita –reino en el que las mujeres no estaban autorizadas a conducir en ese momento– y él le imploró que redujera la velocidad. Y en 1997, fue donde, tras la muerte de la princesa Diana en un accidente en Francia, se quedó con los dos hijos del príncipe Carlos y Diana, Guillermo y Harry.
Pero quizás una de las imágenes más perdurables de Balmoral sea la de la reina jugando con sus queridos perritos corgis.
“Creo que la abuela es la más feliz allí”, dijo la princesa Eugenia, nieta de la reina, en un documental de hace seis años
Pero quizás una de las imágenes más perdurables de Balmoral sea la de la reina jugando con sus queridos perritos corgis.
“Creo que la abuela es la más feliz allí”, dijo la princesa Eugenia, nieta de la reina, en un documental de hace seis años
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