sábado, 10 de septiembre de 2022

ENTRETELONES


La visita de Carlos Menem, con sorpresas

En un viaje atravesado por el nerviosismo, en octubre de 1998 Carlos Menem viajó con su hija Zulema a Londres, en la primera visita de un presidente argentino después de la Guerra de las Malvinas. Aquella visita estuvo atravesada por el nerviosismo que les generaban a los responsables del ceremonial las posibles licencias que padre e hija podrían cometer. Con todo, el riojano no se privó de colocarle un poncho a su majestad y hasta de bailar tango en una recepción multitudinaria. Antes de despedirse, Menem no pudo con su genio y sacó el tema Malvinas, ante la incomodidad de los comensales, incluida la reina. “Señora, miremos para adelante”, dijo el entonces presidente argentino.

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ROSENDO FRAGA

Una líder alejada de las decisiones durante la Guerra de las Malvinas
En 1982, cuando se desató la Guerra de las Malvinas, ya hacía décadas que los monarcas británicos no tomaban injerencias en las decisiones del gobierno en el Reino Unido.
En la Segunda Guerra Mundial, el padre y la madre de Isabel II –los reyes Jorge VI e Isabel– estuvieron ajenos a la contienda bélica en cuanto a la toma de decisiones, pero no en lo simbólico. Era muy frecuente su presencia junto al pueblo en circunstancias difíciles.
Isabel II, como hija en este período, lució un uniforme militar participando del esfuerzo de guerra y cumpliendo sus deberes como el resto de su familia.
La Guerra de las Malvinas la encuentra en la plenitud de su reinado, pero lejos de las decisiones, como correspondía, más allá del informe semanal que rendía la primera ministra Margaret Thatcher.
Revisando las diversas biografías de ambas figuras surge que la comunicación en esos días no fue demasiado intensa. Algunos sostienen que la reina tenía dudas respecto de esa guerra lejana, que parecía no comprender del todo.
Su marido, Felipe Mountbatten, fue héroe de guerra naval en la Segunda Guerra Mundial y desarrolló una promisoria carrera como oficial de la Royal Navy, que interrumpió por su matrimonio con Isabel que lo convirtió en príncipe consorte.
No fue fácil para Felipe esta decisión. Su tío había sido un destafió cado almirante que fue el último virrey británico en la India.
El príncipe consorte habría demostrado un mayor interés con los acontecimientos y cierta mayor simpatía respecto de la actitud asumida por la premier Thatcher.
Pero la incorporación del príncipe Andrés, joven piloto naval, a la task force que se formó para recuperar las Malvinas, estableció un nexo personal de la soberana Isabel II con un hecho que hasta ese momento resultaba un tanto distante.
El general Benjamín Menéndez, comandante militar argentino en las islas durante la guerra, en una desafortunada afirmación, desa
Isabel II no tenía un diálogo intenso en 1982 con la premier Margaret Thatcher al “principito” a que intentara recuperar las islas.
El príncipe vino y cumplió un rol militar normal como el que tuvo después el príncipe Guillermo en las operaciones de Afganistán.
El desfile de la victoria fue presidido por la primera ministra británica como la líder triunfante y la reina, en una posición distante. Se dice que su marido, el duque de Edimburgo, destacaba que Thatcher merecía ese rol. No había simpatía entre ambas mujeres.
A lo largo de sus 70 años de reinado, Isabel II recibió en Londres a tres presidentes argentinos: Arturo Frondizi, Carlos Menem y Cristina Kirchner, aunque el encuentro con la actual vicepresidenta, en 2009, tuvo lugar durante una reunión del G-20 realizada en Londres. La expresidenta se fotografió con el resto de los mandatarios en el Palacio de Buckingham. Al año siguiente, siendo aún presidenta, Cristina Kirchner cuestionó ejercicios militares realizados por Gran Bretaña en las Malvinas y lanzó un sugestivo mensaje por Twitter: “Síntesis: ¿piratas for ever?”.
Nunca fue habitual que la reina se pronunciara sobre temas como el reclamo de la Argentina por la soberanía en las Malvinas. Pero en 2013 Isabel II incluyó el tema en un informe al Parlamento, cuando declaró que el Reino Unido “garantizará la seguridad, buena gobernanza y desarrollo de los territorios de ultramar, incluida la protección del derecho de los habitantes de las Falkland (Malvinas) y de los gibraltareños a determinar sus futuros políticos”.

El príncipe Andrés, su hijo, se alistó y cumplió un rol militar en las islas
El gobernador Menéndez lo había desafiado a ir a recuperar el archipiélago
El autor es director del Centro de Estudios Nueva Mayoría

http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA

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