domingo, 21 de enero de 2024

ANTES, DURANTE Y DESPUÉS DEL EDIFICIO MIHANOVICH


En la calle Arroyo: así será el nuevo hotel de lujo de Buenos Aires en un edificio histórico
El Edificio Mihanovich, donde funcionó el elegante hotel Sofitel, reabrirá sus puertas en enero con un nuevo hotel de lujo: Casa Lucía
Candelaria Reinoso Taccone
Así será el lobby del hotel Casa Lucía, que abre en enero sobre la calle Arroyo donde funcionaba el Sofitel
Durante 15 años, el icónico hotel Sofitel se alzó como un referente de elegancia y lujo en el barrio de Retiro. Sobre la imponente calle Arroyo, repleta de galerías de arte, tiendas de diseño, restaurantes, bares premiados y embajadas, este icónico establecimiento marcó su presencia en uno de los edificios históricos más impactantes de la ciudad
Luego de que la familia Cabezas no lograra llegar a un acuerdo con los propietarios del Edificio Mihanovich, originalmente encargado por el empresario Nicolás Mihanovich a los constructores del Palacio Bencich, el hotel cerró definitivamente sus puertas en el año 2017, tras 15 años de funcionamiento.
Hoy, después de estos años de incertidumbre acerca del destino que se le daría a este edificio histórico, la cadena española Único Hotels llegó a un acuerdo con la familia Bencich (dueños del edificio desde 1929 cuando falleció Mihanovich) para alquilar el edificio por las próximas dos décadas.
El Edificio Mihanovich fue concebido como edificio de renta por el empresario Nicolás Mihanovich.

Con esta asociación, y luego de un año de trabajo, se preparan para abrir un hotel de cinco estrellas sobre la calle Arroyo en enero de 2024. “Soy un admirador de la vitalidad, la elegancia y la creatividad de Buenos Aires y de los enormes atractivos naturales de la Argentina, así que cuando dos buenos amigos me propusieron esta oportunidad en una de las mejores calles de la ciudad, la oferta fue irresistible”, cuenta Pau Guardans i Cambó, Director General de Único Hotels.
“Argentina siempre me ha asombrado porque es un país que lo tiene todo: montañas, océanos, desiertos y hielo, y porque es el hogar querido de gran parte de mi familia. Lógicamente, cualquier inversión debe responder a un plan de negocio bien armando (y éste ha sido el caso) pero en la vida a veces la suerte favorece y se puede plantear un negocio en un entorno donde la ilusión acompaña”, cuenta el catalán.
Único Hotels nació en Madrid en 2004 y en la actualidad opera media docena de establecimientos de lujo en Madrid, Barcelona y la Costa Brava española. La sociedad que estará a cargo del hotel en Buenos Aires está compuesta por Guardans i Cambó junto a dos amigos y socios locales, el desarrollador inmobiliario Diego Mazer y el operador hotelero Marcelo Wolodarsky, y opera bajo el nombre de Hotel Arroyo SA.
Qué funcionará en el ex-Sofitel
La remodelación fue dirigida por la firma Torrado Arquitectos de Buenos Aires y el equipo de diseño de interiores de Fernanda Schuch Studios.
Hotel Casa Lucía abrirá sus puertas en enero de 2024.

Con el nombre de Casa Lucia, el hotel marca la primera aventura fuera de España para la cadena. “Elegir el nombre nunca es fácil. Queríamos transmitir dos ideas principales: ofrecer a los huéspedes una experiencia de lujo más cercana, moderna e informal, y destacar nuestro compromiso local con los atractivos del destino. Elegimos un nombre femenino argentino como homenaje a las mujeres del país”, explica Guardans i Cambó.
Casa Lucia funcionará al igual que el ex Sofitel en el Edificio Mihanovich, que alguna vez supo ser la construcción más alta de América Latina. Diseñado para ofrecer vistas espectaculares del Río de la Plata, se lo solía comparar con un faro destinado a dar la bienvenida a quienes llegan por primera vez a Buenos Aires.
Se incorporaron una diversidad de elementos elaborados por artesanos locales, como las lámparas de Christián Mohaded, los tapices de Cristina Codern y una colección de fotografías de Ricardo Piñeiro.

Respecto a la negocaición por el edificio, Guardans i Cambó comparte que el proceso no sencillo. “Había que acercar posturas y buscar acuerdos a largo plazo, pero todos los que estuvimos implicados teníamos claro que estábamos ante una aventura muy especial: devolver el brillo y una vida renovada a un edificio icónico de casi 100 años”, menciona el catalán.
Según relata el propietario de la cadena hotelera, hasta la fecha, la tarea más desafiante fue, sin duda, llevar a cabo “una reforma tan ambiciosa en un plazo tan ajustado”. Al mismo tiempo, destaca la compleja situación actual del país, caracterizada por desafíos en términos de suministros e importaciones. “Para el equipo de Unico Hotels involucrado, asumir este proyecto como locales ha sido una experiencia intensa”, asegura el dueño.
Se realizó una redefinición completa de espacios, sus usos y toda la decoración.

La remodelación, dirigida por la firma Torrado Arquitectos de Buenos Aires y el equipo de diseño de interiores de Fernanda Schuch Studios, se extendió a lo largo de un año y abordó aspectos altamente exigentes en cuanto a instalaciones, tales como ascensores, sistemas de climatización, iluminación y cocinas. Además, se realizó una redefinición completa de espacios, sus usos y toda la decoración. No obstante, Guardans i Cambó agradece haber contado con una “ventaja invaluable” como lo fue la estructura arquitectónica destacada del edificio.
Cadena española y experiencia porteña
Casa Lucia contará con su propio restaurante inspirado en los auténticos sabores argentinos: “La Cantina”.

La propuesta incluye un bar de cócteles abierto al público local que ofrecerá una selección de más de 400 etiquetas de vino argentino.

El propósito del hotel es evidente: brindar una experiencia auténticamente argentina, en sintonía con la esencia de Buenos Aires. Para lograrlo, optaron por incorporar una diversidad de elementos elaborados por artesanos locales, como las lámparas de Christián Mohaded, los tapices de Cristina Codern, una colección de fotografías de Ricardo Piñeiro (ex mánager de modelos que falleció hoy), y un mural destacado en la entrada principal creado por la artista local Cristina Codern.
“Para nosotros, el compromiso con lo local no constituye simplemente una capa adicional en el hotel; es una parte integral de su ADN. Buscamos crear un espacio hotelero abierto a la ciudad, donde los porteños lo adopten como propio y que cuente con una agenda cultural dinámica que promueva la interacción entre visitantes y residentes”, explica el catalán.
Casa Lucía ofrecerá 142 habitaciones y suites.

Casi todas las habitaciones cuentan con balcones equipados con duchas, reposeras y mesas al aire libre.

En el ámbito gastronómico, Casa Lucia se anticipa a revelar su nuevo concepto: su propio restaurante inspirado en los auténticos sabores argentinos, “La Cantina”, que se ubicará en un luminoso comedor y seis salas con servicio privado y luz natural. Además, contiguo se encontrará “Le Club Bacan”, un bar de cócteles abierto al público local que ofrecerá una selección de más de 400 etiquetas de vino argentino. El único guiño español será la propuesta de “tapas” que se ofrecerá en el bar, con platillos típicos de casi todas las zonas de España.
Con casi la misma cantidad que el Sofitel, Casa Lucía ofrecerá 142 habitaciones y suites, muchas de las cuales disponen de balcones equipados con duchas, reposeras y mesas al aire libre. Además, contará con un spa que incluirá tres cabinas de tratamiento, un gimnasio y una pileta climatizada de 16 metros, rodeada por espejos y realzada con la obra fotográfica del artista Marc Zimmerman.
El hotel ofrecerá vistas al Río de la Plata.

Las tarifas por noche iniciarán en US$670. En el caso de pagar con la moneda local, se aplicará la tasa de cambio oficial, mientras que los extranjeros que realicen el pago en dólares con tarjeta estarán exentos del pago del IVA.
“Argentina es un destino con un enorme atractivo que en buena parte está todavía por descubrir. Queda mucho por hacer todavía. Si se hacen las cosas bien, el turismo puede ser un motor de desarrollo muy importante para el país, como lo fue para España. Pero hay aspectos clave como la seguridad del visitante o las conexiones aéreas internas que deben cuidarse bien”, reflexiona Guardans i Cambó.
El hotel, aunque espera abrir sus puertas en enero 2024, no tiene una inauguración prevista. “Quizás en algunos meses realicemos un evento para celebrar el cálido recibimiento que el país nos está brindando, pero lo haremos de manera gradual”, agrega el propietario. “Con humildad, buscamos abrirnos paso en la oferta de lujo entre los mejores hoteles de Buenos Aires. Sabemos que esto llevará su tiempo, pero contamos con todas las piezas necesarias, además de una gran dosis de entusiasmo y algo de experiencia”, concluye.

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El proyecto de un naviero que se convirtió en hotel de lujo
Quiso construir el edificio más alto de Buenos Aires, pero la ciudad se lo negó por motivos más personales que de planeamiento urbano María Florencia Sanz.
La torre, majestuosa e imponente, que se alza en el centro porteño, fue concebida como un rascacielos lo suficientemente alto “para ver y sentir la energía del Río de la Plata”. El pedido que recibieron los constructores fue preciso: “un edificio que pudiera visualizarse desde la costa cuando los marinos arribaran a Buenos Aires, navegando desde alguna tierra lejana”.
Ese fue el deseo de Nicolás Mihanovich, un importante empresario naviero, que mandó a construir la icónica torre Mihanovich en el entonces aristocrático barrio de Retiro, hoy catalogada como edificio Área de Protección Histórica.
De Mihanovich se conoce poco, pero lo suficiente como para saber que fue un gran visionario y emprendedor de la época. Nació en Croacia (cuando aún formaba parre del Imperio de Dalmacia), en 1848, pero siendo muy joven llegó a las costas del Río de la Plata: primero a Uruguay y luego a Buenos Aires. Su carrera en el mundo marítimo comenzó cuando, en plena guerra de la Triple Alianza, se ocupó de transportar provisiones y tropas en barcazas.
Aunque quiso regresar a su tierra natal, en su paso por Buenos Aires un compatriota lo convenció de quedarse en la ciudad. Con el tiempo y luego de asociarse con distintas personas, Mihanovich logró comprar barcos, organizar su propia flota y formar su propia compañía. Llegó a ser dueño de más de 300 navíos entre vapores de turismo y de carga, remolcadores, grúas y astilleros en la costa uruguaya y argentina.
Mihanovich lideró su área del mercado en el Río de la Plata entre las décadas de 1880 y 1920, siendo uno de los precursores de la marina mercante en nuestro país. Aunque parezca increíble, se dice que fue el referente principal del multimillonario Aristóteles Onassis, a quien aconsejó para que iniciara sus primeros emprendimientos navieros.
Una torre como un faro
Luego de su retiro de la actividad laboral y en sus últimos años de vida, Mihanovich encargó la construcción de una gran torre, en un terreno de la exclusiva calle Arroyo, que pudiera ser vista desde el puerto como un faro y recibiera a los navegantes. La misma estaría destinada a departamentos de alquiler muy amplios con dos dormitorios y área de servicios.
El proyecto comenzó en 1925 bajo el mando de los arquitectos Calvo, Jacobs y Giménez; y fue el mismo Mihanovich quien les recomendó contratar a la empresa constructora Bencich Hermanos.
“Las revistas de esa época destacaban la importancia de este emprendimiento monumental siendo no solo uno de los primeros rascacielos modernos por su proyecto arquitectónico, sino también por la nueva tecnología de hormigón armado utilizada para su estructura”, resalta la arquitecta Alicia
Aletti, asesora patrimonial y especialista en conservación de edificios históricos.
Los arquitectos proyectaron el rascacielos al estilo de los más renombrados edificios norteamericanos de la época, como el Bankers Trust de Nueva York. La composición final del proyecto fue de tres bloques con pasajes internos para carruajes: dos bloques frontales sobre la calle Arroyo y el tercer bloque en forma de torre con una cúpula piramidal con vistas hacia la costa del Río de la Plata.
En los bloques bajos, donde se instalaron las porterías y dos locales comerciales (una farmacia y un almacén), se utilizaron lenguajes clásicos del ornamento francés, mientras que en la torre el remate fue de inspiración art déco y con fuertes reminiscencias en su cúpula al Mausoleo de Halicarnaso en Asia.
“Mihanovich quiso construir el edificio más alto de Buenos Aires, superando al Palacio Barolo. Por eso se proyectó casi en 100 metros de altura, pero cuentan por ahí que la esposa del intendente de aquel entonces se negó a semejante altitud porque vivían a muy pocos metros y tenía temor de que el edificio le tapara el sol o que se desplomara. La cuestión se resolvió reformando el proyecto y la torre finalmente alcanzó casi los 80 metros de altura, con veinte pisos”, relata Aletti.
El edificio se terminó de construir recién en 1929 y aunque Mihanovich llegó a subir a la torre y a los últimos pisos, donde instalaría su residencia, gracias a los juegos


Un nuevo comienzo

La entrada, ahora techada, funcionó como lobby del hotel y hoy es un bar de puertas abiertas
inesperados del destino, no pudo verlo finalizado, ya que falleció ese mismo año, a los 83 años.
Hotel de lujo
Con la muerte de Mihanovich, los hermanos Bencich compraron el edificio a sus herederos y comenzó a funcionar para rentas, tal como estaba planeado.
“Giménez, uno de los arquitectos del edificio, y también el tataranieto de Mihanovich, fueron algunos de quienes ocuparon, junto a sus familias, algunos departamentos. Ninguno de los dos olvida al escritor Dalmiro Sáenz, que también vivía en el edificio y solicitaba a su numerosa familia y a los vecinos que hicieran silencio mientras él escribía”, cuenta Aletti.
Sin embargo, la ley de alquileres de 1943 congeló el valor de renta durante muchos años, dejando de ser buen negocio para los locadores. Con el correr del tiempo, el edificio fue desocupado en su totalidad y más de 70 años después de su construcción fue refuncionalizado para convertirse en un hotel.
Accor, la reconocida cadena hotelera francesa, tomó el inmueble en alquiler y comenzaron un enorme trabajo de restauración y refacción a cargo del estudio del arquitecto Daniel Fernández. Así, en 2002 el Hotel Sofitel Buenos Aires de cinco estrellas pudo abrir sus puertas.
Con una superficie construida y ampliada de 13.700 m2, el proyecto ganó el Premio a la mejor intervención en Obras de Patrimonio Edificado en el año 2003 y el hotel fue elegido ese mismo año como uno de los mejores 80 nuevos hoteles del mundo por la revista internacional Condé Nast Traveller, especializada en turismo de lujo.
Un tema central fue la puesta en valor de las fachadas manteniendo la fisonomía general de la obra original en el exterior. Entre los desafíos más importantes, tuvieron que lograr el espacio para ubicar las salas de máquinas, las cocheras, la cocina principal, los depósitos generales y los espacios destinados al personal del hotel.
En los edificios delanteros se eliminaron las columnas interiores para permitir la incorporación de salones, un restaurante y un bar; y una mejor disposición de las habitaciones. A su vez, se cubrió con cristal el pasaje y las calles interiores.
En la torre, la tarea consistió en la demolición completa del interior y sus instalaciones, las particiones de cada habitación, y los pasadizos de ascensores en reemplazo de la escalera original. El hotel llegó a tener 144 habitaciones y 28 suites; y funcionó hasta el año 2017.
Para sorpresa de todos, después de la salida del Hotel Sofitel, el edificio Mihanovich quedó desocupado hasta el 2023 cuando la cadena española Único Hotels decidió desembarcar en Buenos Aires con el hotel cinco estrellas Casa Lucia.
Luego de un año de remodelación dirigida por la firma Torrado Arquitectos de Buenos Aires, junto con el equipo de diseño de interiores de la firma uruguaya Fernanda Schuch Studios, hace tan solo unos días el hotel quedó inaugurado haciendo renacer al histórico edificio. En esta oportunidad, el estudio de arquitectura afirma que no tuvo que realizar ninguna reforma integral, sino en cuanto a cuestiones estéticas como pintura o cambio de revestimientos, ya que el edificio se encontraba en muy buenas condiciones.
“Lo que sí hicimos fue cambiar algunos sectores de lugar, porque la actual intervención intenta recuperar la calidad urbana del pasaje interior en la propuesta original del proyecto. Por eso, los portones del edificio se mantendrán abiertos de par en par. Antes el pasaje era la recepción del hotel, en cambio ahora es un bar abierto al público como una continuidad de la propia calle Arroyo”, destacan desde el estudio Torrado Arquitectos.
El hotel Casa Lucia hará latir nuevamente en el corazón de Buenos Aires a uno de sus emblemáticos edificios que nos invita a viajar un rato al pasado.
Fue uno de los primeros rascacielos modernos de la ciudad de Buenos Aires
Dalmiro Sáenz vivía en el edificio y solicitaba a los vecinos que hicieran silencio mientras escribía

http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA

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