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| INVESTIGADOR; DR. RICARDO "EL MORDAZ" |
SAN MARTÍN GOBERNADOR DE CUYO
Se acerca el 17 de agosto, el aniversario de la muerte de San Martín. Me parece bueno honrarlo con un aspecto de su vida poco conocido y que fue su desempeño como gobernador de Cuyo.
Un período olvidado de la historia
Fue muy escasa la información escolar que recibimos sobre esta etapa de San Martín, ya que siempre se lo destacó esencialmente como militar y como estratega. Sin embargo, demostró una capacidad como político y como administrador del gobierno, que pocos llegaron a alcanzar en la historia argentina.
Esta falta de datos sobre San Martín como gobernador no es casual. Durante ese período sufrió la tenaz oposición de Bernardino Rivadavia y luego de Carlos María de Alvear, a quienes les importaba más combatir a Gervasio Artigas y los levantamientos contra la hegemonía de Buenos Aires por parte de los caudillos, que la independencia de las Provincias del Sur. Además, basados en la experiencia de Napoleón que después de sus triunfos se consagró Emperador, temieron que San Martín hiciera lo mismo. No valoraron ni comprendieron la grandeza del Libertador. Los historiadores unitarios que dominaron el relato de nuestra historia, minimizaron ese período para no opacar la imagen de Rivadavia y de Alvear.
Gobernador de Cuyo y organizador del Ejército de los Andes
En 1814 San Martín llegó a Mendoza para asumir la gobernación de Cuyo, recientemente creada por el Segundo Triunvirato que la separó de la intendencia de Córdoba. Por entonces, Cuyo abarcaba a las actuales provincias de San Juan, San Luis y Mendoza, con sede en esta última.
En un período de poco más de dos años cambió sustancialmente la situación socioeconómica de Cuyo, mientras que al mismo tiempo se ocupó de organizar prácticamente de la nada el ejército de los Andes. Una verdadera hazaña si se tiene en cuenta que hubo períodos en que la dirigencia de Buenos Aires hizo todo lo posible para desacreditarlo y sacarlo del cargo.
Un obstáculo adicional fue la reconquista del territorio chileno por fuerzas españolas provenientes del Perú, que con la derrota de Rancagua, consolidaron el dominio hispánico en Chile transformándose en una potencial amenaza para Cuyo.
La derrota de Rancagua convenció a San Martín de que era necesario eliminar el foco español en Perú, pero primero tenía que derrotarlos en Chile. A partir de entonces comenzó a pergeñar la idea de formar un ejército que debía cruzar los Andes y derrotar al enemigo en el territorio vecino. Existe la hipótesis de que San Martín conocía esta estrategia elaborada por el general escocés Thomas Maitland.
Lo primero que hizo fue brindarle ayuda a los cientos de refugiados que habían participado en la batalla de Rancagua y venían huyendo a través de la cordillera abandonando todas sus pertenencias. Entre ellos se encontraban dos altos oficiales José Miguel Carrera y Bernardo O’Higgins, que debido a pasadas rencillas, se detestaban mutuamente sumergidos en una lucha por el poder. El primero comenzó a complotar contra San Martín, pero éste tomó la drástica decisión de rodear su campamento intimarle la rendición y enviarlo a Buenos Aires. A partir de entonces Carrera se uniría a Alvear para obstaculizar a San Martín. En forma opuesta O’Higgins se transformaría en uno de sus principales colaboradores.
Durante su gobierno, San Martín realizó las siguientes obras:
-Expropió las propiedades de los españoles prófugos y declaró de patrimonio público los bienes de los españoles muertos sin testar.
-Creó una fábrica de salitre y una de pólvora y un taller de confección de ropa para los soldados.
-Creó canales, desagües, caminos y postas y mejoró los ya existentes.
-Construyó el paseo de la Alameda y embelleció la ciudad.
-Impulsó planes de fomento agrícola.
-Fundó de la mano de Fray Luis Beltrán la metalurgia a nivel nacional, llegando a tener 700 operarios.
-Organizó y reglamentó el servicio de correos y de policía.
-Dictó la ley de protección al peón rural, adelantándose en 130 años a la ley homónima establecida por el primer gobierno peronista.
-Fomentó la salud y la educación para todos y fundó el primer colegio de educación secundaria de Mendoza, el de la Santísima Trinidad.
-Reglamentó el sistema carcelario.
-Prohibió los castigos corporales a los niños en las escuelas.
-Fe el primero en establecer la protección de un producto local: el vino cuyano.
-Estableció la vacunación obligatoria contra la viruela.
La política de San Martí le ganó el afecto de los auténticos patriotas y la resistencia de no pocos poderosos criollos y españoles a los que no les gustaba este excesivo intervencionismo estatal.
Las consecuencias de la derrota de Napoleón
En septiembre de 1815, luego de la derrota de Napoleón en Waterloo, las monarquías de Austria, Prusia y Rusia firmaron el pacto conocido como la “Santa Alianza”, cuyo punto central era asegurar la vuelta del absolutismo y combatir todo intento revolucionario, dentro y fuera de Europa.
Fernando VII, mal llamado “el Deseado”, el más despreciable de los hombres, según el escritor español Benito Pérez Galdós, regresó a España después de la principesca prisión en la que se hallaba, mientras su pueblo se desangraba en la guerra contra los franceses. Apenas reinstalado en el trono eliminó a quienes habían luchado por su regreso, derogó la Constitución liberal proclamada por las Cortes y puso todo su empeño en formar una flota y un ejército para aplastar las revoluciones americanas.
Alvear y su breve gobierno
En Buenos Aires, las noticias provocaron gran alarma y el Directorio a cargo de Posadas y del pusilánime Carlos María de Alvear tomaron la infame decisión de enviar a Manuel Belgrano, Bernardino Rivadavia y Manuel de Sarratea a la misión imposible de negociar en Europa la coronación de un príncipe para el Río de la Plata, en lo posible de la familia Borbón. Para darle un broche de oro a esta ignominia se incluía una audiencia en la corte de Madrid, para felicitar a Fernando VII por la recuperación del trono.
Alvear, reemplazó a su tío Posadas en el Directorio y estableció un gobierno dictatorial que no tendría mucho que envidiar al de Rosas, años más tarde. Sentía una profunda envidia por San Martín, juntos habían zarpado de Londres en el mismo barco, la fragata George Canning, pertenecían a la misma logia masónica y hay quienes sostienen que procedían del mismo padre. Ninguno de estos elementos los unió, Alvear era un oportunista inescrupuloso y no podía tolerar el crecimiento meteórico de San Martín, por lo que impulsó una reorganización militar en 3 ejércitos, uno de los cuales incluía a Cuyo y estaría bajo su mando.
San Martín, que no estaba dispuesto a convertirse en un subordinado de Alvear, solicitó 4 meses de licencia, y éste se la otorgó por tiempo indeterminado, enviando a Gregorio Perdriel en su reemplazo. La llegada del sustituto provocó un levantamiento popular en Mendoza y un Cabildo Abierto convocado de urgencia, exigió la destitución de Perdriel y la restauración de San Martín.
San Martín es vivado por el pueblo de Mendoza
Los días de Alvear estaban contados y recibió el golpe de gracia cuando las fuerzas de Ignacio Álvarez Thomas, destinadas a combatir contra Artigas, se sublevaron.
Ante tal difícil situación Alvear tuvo que renunciar y la Asamblea de 1813 fue disuelta.
Alvear fue sucedido por Antonio González Balcarce y éste a su vez por Juan Martín de Pueyrredon. Recién a partir de este momento, San Martín empezaría a recibir apoyo económico y material para formar el Ejército de los Andes, instalándose en Plumerillo. El armado de esta fuerza fue una tarea hercúlea donde el pueblo de Cuyo contribuyó con hombres y con medios en mucho mayor medida que la Provincia de Buenos Aires.
Comenzaba la gloriosa gesta militar de San Martín.
San Martín, gobernador de Cuyo. El Historiador. http://www.elhistoriador.com.ar/articulos/independencia/san_martin_gobernador_de_cuyo.php
Felipe Pigna. La voz del gran jefe. Vida y pensamiento de José de San Martín, Buenos Aires, Planeta, 2014, págs. 193-213.
Carlos Paez de la Torre. El plan que San Martín ejecutó en 1817 fue una enorme hazaña militar. La Gaceta 12/08/2016.
Rodolfo Terragno. Maitland y San Martín. Editorial Sudamericana, Buenos Aires.

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