domingo, 12 de agosto de 2018

EDITORIAL....CGT

La guerra infinita. Un oportunismo sin convicción.

La guerra infinita de la CGT, me hace llorar de risa, porque si el gobierno debía recurrir al Fondo, fue por el plan bomba que le dejo Cristina y Kicilloff.
El gradualismo fue muy criticado, pero que retrospectivamente éramos más felices con él, que cae un lagrima recordarlo, pero exploto…., un poco por la impericia interna, pero sobre todo porque cambiaron las condiciones externas y el gobierno, esa vez la vio rápido y pico en punta, madrugando a todos los sacerdotes del templo de la economía de cuarta que pululan por medios de comunicación haciendo sus pronósticos agoreros. El gobierno hizo lo del viejo vizcacha, les escupió el asado a todos.

La CGT se olvidó que desde 1957 al 2006 Argentina tuvo una multiplicidad de acuerdos con el FMI, que en la mayoría de los casos los incumplió todos.
Argentina es un país quebrado…, si quebró con el rodrigazó de 1975 y nunca más pudimos levantar cabeza, desde ese punto hasta hoy los distintos gobiernos (civiles y militares) administraron pobreza, endeudamientos y ajustes brutales que nunca terminaron, en consecuencia, el ciclo económico volvía a comenzar y provocaba más problemas que las soluciones que había intentado realizar, de modo que todo el esfuerzo que se había hecho terminaba tirado por la borda y se recomenzaba el ciclo virtuoso de la pobreza.
La CGT no defiende a los pobres, porque nunca lo hizo, sino que simplemente luchan por conservar sus privilegios y si es posible ampliar los de los trabajadores que están en la economía en blanco, porque los que están en negro no son parte de su ecuación de trabajo, solo son usados como una parte justificativa de su dialéctica.
Lagarde, no es Krueger, la anterior jefa del FMI, una académica sin visión política, Lagarde es una política con visión académica, por tanto advirtió con justa razón que la desigualdad social frena el crecimiento económico.
El FMI es el malo de la película y los argentinos lo asocian con los peores resultado de la economía, pero el fracaso nacional es más responsabilidad de la dirigencia nacional que de ese organismo internacional. No existe en ninguna parte del mundo una oficina que tenga por objetivo joder a nuestro país, para evitar que logremos nuestro destino grandeza mundial.

Macri recurrió el FMI, para que haga el trabajo del malo y obligue a las provincias a hacer el ajuste que de otra manera nunca hubieran siquiera pensado en hacer.
La CGT, que piensa más en cuidar su quintita, hablar de guerra infinita, es una estupidez, deben dejar de ver la Guerra de las Galaxias o el Padrino y comenzar a ver nuevamente la Republica Perdida, que es posible que aprendan algo y puedan pensar en hacer una cosa diferente.

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