lunes, 22 de enero de 2024

SALUD: DEPRESIONES Y LA DRAMÁTICA HISTORIA


Mirta Goldstein. “Son muy comunes hoy las consultas por depresiones”
La presidenta de la Asociación Psicoanalítica Argentina plantea que quien va al consultorio es “porque sufre, quiere resolver algún conflicto o tiene alguna situación en su vida” 
Alejandro Horvat El psicoanálisis sigue siendo un espacio de reflexión, no solo terapéutico”, dice Goldstein
En las crisis económicas, en la política y en la vida de cada persona siempre hay una escena que opera detrás de los hechos que se manifiestan a la vista de todos. Y es a ese plano, difuso, a donde muchos argentinos buscan viajar utilizando el psicoanálisis como método de disección de su propio laberinto emocional. Al menos esa fue la tendencia hasta ahora, en un país que lidera el ranking mundial de psicólogos per cápita, con 200 profesionales cada 100.000 habitantes.
Pero en un mundo en el que la inmediatez se ha transformado en una especie de necesidad básica, recostarse en el diván o sentarse en una silla de escritorio para visitar lugares incómodos durante un tiempo prolongado, a priori, suena como algo fuera de época. Sin embargo, el psicoanálisis también ha mutado, pero no en sus conceptos fundamentales, tal como explica Mirta Goldstein, presidenta de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA) desde diciembre pasado, en una entrevista que brindó a la nacion, sino que el cambio está en la “praxis”, que es la manera de llevar al terreno los conceptos teóricos y clínicos.
Por su naturaleza, los consultorios son un espacio donde a través de los pacientes se manifiestan los problemas económicos, los cambios sociales y las crisis vinculares, entre otras dolencias que siempre tienen características personales, pero que, al mismo tiempo, hablan de aquella escena más amplia y profunda donde todos participan. ¿Cuáles son los problemas que aquejan a los argentinos? ¿Cómo el psicoanálisis aún logra mantener un lugar preponderante en la cultura local
–¿Cuál piensa que es el origen de la vocación psicoanalítica de los argentinos? ¿Esa vocación sigue viva?
–Desde Sarmiento, cuando diferenció entre civilización o barbarie, apostó por la cultura y todos inmigrantes que llegaron desde Europa fueron generaciones que aspiraron a que sus hijos tuvieran educación y bienestar. Lo intelectual era un objetivo primordial, era un deseo, un anhelo. Recuerdo historias de pacientes que vivían en una familia analfabeta y el hijo que iba a la escuela leía para todos. Yo creo que la lectura, la escuela, fue un ideal que se hizo carne en la sociedad argentina y en ese contexto de amor a la cultura se incluyó el psicoanálisis como uno de los pensamientos más cercanos a ese ideal de no violencia, de no barbarie. Si hoy sigue así... yo diría que la Argentina cambió muchísimo, pero el psicoanálisis sigue siendo un espacio de reflexión, de pensamiento, no solo terapéutico. Creo que el psicoanálisis es una teoría sobre el sujeto, sobre el psiquismo, pero también sobre los vínculos, y ahí incluimos a la familia, los amigos, las instituciones. Obviamente que el psicoanálisis ha sido fundador de la experiencia y la vivencia de profundizar en uno mismo y hoy ha tenido que ceder lugar a otras maneras de abordar generalmente la conducta. Pero el psicoanálisis se ocupa del sufrimiento, y el sufrimiento no es lo mismo que la conducta, esa es una gran diferencia.
–¿Qué tanto manifiestan los pacientes problemas vinculados con la coyuntura argentina y cómo lidian con eso?
–Los analistas somos parte de la sociedad y, por lo tanto, estamos también atravesados por el acontecer sociopolítico y económico. Sí tenemos lo que llamamos una disociación instrumental, es decir, dejamos de ser persona en el consultorio para ser escucha. Escuchamos el dolor de aquel que nos consulta y es por eso que el psicoanálisis no es un método de dar consejos y no es un método conductista, sino de escucha y también de estar en consonancia con ese sufrimiento. Dentro de la institución estamos ofreciendo cada vez más apoyo y orientación comunitaria. Lo hemos hecho cuando fue el atentado a la AMIA, durante la pandemia y lo seguimos haciendo ahora ante las crisis, ante las guerras. Es frecuente tratar las problemáticas actuales de las masculinidades, de las polisexualidades, de los colectivos Lgbtq y las problemáticas propias de las mujeres. Por ejemplo, la desesperanza y la exigencia laboral pueden producir una postergación de la maternidad o una cancelación del deseo materno. Mientras que las masculinidades enfrentan una crisis por el empoderamiento femenino.
–¿Qué otras terapias se han popularizado en los últimos años? ¿Cuáles son las ventajas y desventajas del psicoanálisis respecto de esas terapias?
–Cada terapia aborda las cuestiones de diferente manera. Creo que la ventaja del psicoanálisis es que no se queda en la superficie, pero no se queda en la superficie no de una manera, podríamos decir, banal, sino que no se engaña con que el sufrimiento es la circunstancia, el hecho, sino que siempre hay otra escena, hay una trastienda en lo que decimos y hacemos. A esa trastienda la llamamos lo inconsciente y allí pasan muchas cosas, como fantasías, sueños, pesadillas, anhelos, idealizaciones, agresividades, amores pasionales. Y podríamos decir que el hombre es uno con su circunstancia, pero también su circunstancia tiene que ver con su inconsciente. Lacan decía: ‘La realidad es el fantasma del sujeto’. ¿Y qué quiere decir esto? Que cada uno teje su realidad de acuerdo con algo que desconoce, que es su propia fantasmática inconsciente.
–¿Cómo fue cambiando la manera de enseñar y poner en práctica el psicoanálisis a lo largo de los años? ¿Es posible cambiar el enfoque de la terapia sin que esto signifique renunciar a que el paciente vaya en busca de un entendimiento profundo de sus emociones?
–El psicoanálisis ha cambiado en estos 120 años y obviamente ha pasado por diferentes etapas. Hoy tenemos un desarrollo muy extenso de la teoría psicoanalítica donde cada nuevo autor, cada nuevo pensador va descubriendo algunos aspectos que han quedado con menos desarrollo dentro de la teoría freudiana. Además, la práctica psicoanalítica, la clínica psicoanalítica, hace que la teoría también se vaya modificando, pero no en sus conceptos fundamentales, como el análisis de lo inconsciente, la pulsión, la transferencia y la repetición, sino en el modo de llevar adelante la terapia. Hoy el psicoanálisis a lo mejor ya no es el de las cuatro sesiones semanales porque la vida cotidiana se ha complejizado también. La praxis se adapta a los contextos. También vemos un psicoanálisis más realista, ¿en qué sentido?, el que consulta lo hace porque sufre, porque quiere resolver algún conflicto, porque tiene alguna situación en su vida. Son muy comunes hoy las consultas por depresiones. Otro cambio fundamental fue el análisis a distancia, esto también hay que resaltarlo porque modificó muchos criterios tenidos como verdades absolutas. Hoy tenemos que hablar de una presencialidad en el consultorio y una presencialidad que es la pantalla y que tiene otras características. Otra de las cosas que habría que pensar es qué pasa con el psicoanálisis en el mundo y qué pasa en el mundo del psicoanálisis. Es por eso que en este año la actividad científica nuestra de la Asociación Psicoanalítica Argentina va a estar referida al psicoanálisis en el nuevo mundo con sus permanencias, sus transformaciones y sus mutaciones. Hay un mundo psicoanalítico en el cual ocurren muchísimos cambios y hay un psicoanálisis en el mundo que tiene que recoger los cambios de la cultura y de la subjetividad para poder estar a la altura de la época. El psicoanálisis tiene que ser contemporáneo de su época, es decir, tiene que apropiarse de la época y hacer algo con esa eso.
–¿Cómo cambió la formación de los psicoanalistas?
–Cada institución psicoanalítica elabora de manera diferente los cambios culturales y las modificaciones dentro del mundo psicoanalítico. Y sí, ha cambiado la formación y la transmisión del psicoanálisis. En la Asociación Psicoanalítica Argentina desde el año 74 tenemos una libertad curricular, libre elección de seminarios, de analistas, de supervisores y también de inclusión dentro del colectivo de miembros. Nosotros hemos incluido a los analistas en formación dentro de lo que es la organización institucional y la producción científica de esa organización. Entonces esto también marca una diferencia con otras instituciones donde no hay una integración. Yo creo que nuestra gestión justamente lo que busca es cada vez mayor integración de nuestro colectivo que incluye a los analistas en formación y aquellos que ya han llegado a la titularidad y a la membresía completa de nuestra institución.

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Chaparrito, el chico marcado por un cruel destino
Una dramática historia está detrás de la muerte de un adolescente
Germán de los Santos 
ROSARIO.– Cuando tenía cuatro años y estaba en jardín de infantes en el barrio La Tablada, su maestra, Vilma Ludueña, presentó un documento a las autoridades del Ministerio de Educación bajo el título “Un marco para Marcos”. El niño se llamaba Marcos Maldonado, y cuando creció en el barrio lo apodaban Chaparrito. Ayer a las 7 ese adolescente de 17 años fue encontrado muerto en la puerta de un garaje en el barrio La Tablada, en el sur de Rosario, con un tiro en la cabeza.
La historia de Marcos Maldonado se multiplica como un posible destino de muchos chicos que nacen y mueren en un ambiente atravesado por la venta de drogas, la pobreza y una violencia extrema. El destino de este joven era la cárcel o el cementerio, un camino sin salida. En 2023 fueron asesinados en Rosario 44 jóvenes de entre 15 y 19 años, según un estudio del Observatorio de Seguridad Pública.
Cuando Marcos tenía cuatro años iba caminando solo al jardín de infantes Nº 55 Gustavo Cochet, ubicado en bulevar Seguí al 100 bis, desde su casa, que quedaba debajo del terraplén donde antes pasaba el tren Belgrano Cargas. “Es un lugar donde nadie puede ver a la gente que vive allí porque están bajo tierra”, describieron en el barrio. Vilma, su maestra jardinera en ese momento, alertó a las autoridades sobre el destino de Maldonado si el Estado no intervenía en su entorno familiar. “En ese momento estábamos a tiempo”, apuntó, en diálogo con la nacion.
“Este niño vive rodeado de violencia y ausencias”, escribió Ludueña en un documento que –según contó– fue derivado a las autoridades del Ministerio de Educación y de la Dirección de la Niñez. “Vivimos en medio de la violencia que ejercen los adultos hacia los niños, otras entre los jóvenes por rivalidad entre grupos antagónicos por querer tomar posesión de un determinado sector de esta zona del barrio, mediante el uso de armas de fuego de grueso calibre, que se ejecutan a cualquier hora del día, casi siempre en presencia de nuestros alumnos”, detalló a fines de 2010. Su descripción era ajustada a una realidad que aún no tenía eco en la agenda política.
El escenario que describió la docente para alertar sobre lo que podría pasar con ese chico “vulnerable”, según señaló, era anterior al incremento de los números de la violencia en Rosario, que se dio a partir del aumento de los homicidios en 2013, cuando se produjeron 263 asesinatos en medio de la llamada guerra narco tras el crimen del líder de Los Monos Claudio “Pájaro” Cantero. Pero tiempo antes en los barrios más golpeados por el narcomenudeo comenzaba a vislumbrarse lo que vendría. Los docentes le habían tomado especial cariño a Marcos por la historia que acarreaba sobre sus espaldas.
Maldonado no tenía padre. Su madre, Noelía, sufre una discapacidad severa y es no vidente. Marcos nació fruto de una violación, según reconstruyeron en la escuela. Un hombre mayor del barrio, que después fue asesinado, se encargaba de abusar de los chicos y chicas que viven “bajo tierra”. Actualmente, Noelía está internada en el hospital de salud mental Agudo Ávila.
“Marcos empezó a consumir droga desde muy chico, por su tía Nati, que era la encargada de un búnker en la calle Convención, a unos metros de las vías del ferrocarril”, aseguraron en el barrio. Chaparrito empezó a robar desde los 10 años. Concurrió solo un par de años a la escuela primaria y después abandonó. La calle fue su hogar y los búnkeres que manejaba su tía, el sitio para obtener droga a bajo costo, advirtieron.
Un robo a ladrones
Las primeras hipótesis que surgen del crimen de Maldonado tienen que ver con otro hecho violento. El viernes a la tarde la policía acudió a un pasillo de barrio Tablada y halló el cuerpo de una mujer con heridas de arma de fuego y a un hombre gravemente herido, que fue trasladado al Hospital de Emergencias Clemente Álvarez. De acuerdo con una versión que circulaba en los pasillos del barrio, esta pareja había obtenido un botín de unos $4.000.000 fruto de un robo. Los habrían matado para quitarles ese dinero. El rumor que daba vueltas es que a Marcos lo habrían matado porque formaba parte del grupo de jóvenes que fue a robar ese botín.
El crimen de este adolescente generó un fuerte impacto en La Tablada. Lo conocía todo el mundo, por lo bueno y lo malo. El Centro de Niñez y Vida Nazaret, adonde concurría este joven a comer, lamentó su muerte con un duro cuestionamiento a las autoridades. “Lamentable: un joven más, otra historia con un final cantado”, advirtieron.
“La muerte de Marcos da muestra de otra grieta en la sociedad. Grieta que expone que el sistema no generó las respuestas esperadas”, agregaron.
El 11 de mayo de 2022 Maldonado tuvo un ingreso a la comisaría 15ª a raíz de un hurto callejero en Abanderado Grandoli al 3800. Allí, de acuerdo con lo reseñado por una fuente policial, rompió los cristales de un Volkwagen Country estacionado, que resultó ser de un empleado policial, y junto con un cómplice se alzó con una mochila y un casco. “Finalmente, terminó detenido en el expasaje 409 (hoy bautizado Amelio Piceda) con el botín”, reseñó el sitio Rosario
Unos meses antes de que fuera detenido por la policía, Chaparrito fue “reducido” por los vecinos del barrio, que estaban cansados de los robos que protagonizaba el adolescente. “Es el famoso Chaparrito, estamos cansados. Esto es todos los días a la noche, cerca de las 12 empieza a andar por los techos. A mí me entró en el patio, a la señora de la farmacia le robó los cables del aire, a otra señora los caños del agua”, relató una vecina a Canal 3 de Rosario.
“Lo conocemos en el barrio, es menor de edad, a mí me robó unas zapatillas. Me apretó en la calle con un arma”, contó otro de los vecinos en ese momento. La corta historia de Chaparrito parecía preparada para una cita con una bala

http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA

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