miércoles, 28 de noviembre de 2018

IDA VITALE, MULTIPREMIADA....AUTORA Y LECTURA RECOMENDADA,


PREMIO CERVANTES
Ida Vitale, premio Cervantes 2018
La escritora uruguaya de 95 años es representante de la poesía esencialista
Ida Vitale en Madrid en 2013.
La poeta uruguaya Ida Vitale (Montevideo, 1923) ha sido galardonada con el Premio Cervantes 2018. El considerado como Nobel de literatura en castellano está dotado con 125.000 euros. Inscrita en la tradición de las vanguardias latinoamericanas, Vitale, cuya obra está caracterizada por poemas cortos, una búsqueda del sentido de las palabras y un carácter metaliterario, es representante de la poesía esencialista. El premio valora "su lenguaje, uno de los más reconocidos en español"
Se rompe una regla no escrita. Desde 1996, el Premio Cervantes solía alternar un galardón español con uno latinoamericano. Pero si el año pasado lo recibió el nicaragüense Sergio Ramírez —que este año ha formado parte del jurado— esta edición ha sido para Vitale. 
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Lo recogerá en abril en Alcalá de Henares (Madrid). Y, según Carme Riera, representante de la Real Academia Española (RAE) en el jurado, espera que acuda a la entrega en las mejores condiciones pese a sus 95 años. No lo decía porque la fuerza de Ida Vitale esté en duda, sino porque las pocas mujeres que hasta ahora han sido premiadas —solo cinco, incluida la poeta uruguaya—, apenas pudieron subir las complicadas escaleras de la cátedra. No lo hicieron María Zambrano ni Dulce María Loynaz, por citar dos ejemplos.
“Los españoles están igual de locos que en la época de la conquista”. Es lo que le dijo Vitale a José Guirao, ministro de Cultura, cuando le comunicó esta mañana el fallo. No hay duda de que lo recogerá, ha afirmado el ministro. “Es una mujer que responde como pocas a su apellido”. Fue la reacción de una autora verdaderamente abrumada por los premios que ha conseguido últimamente en España: aparte del Cervantes, en España ha recibido el García Lorca en 2015 y el Reina Sofía en 2016, dos reconocimientos prestigiosos para la literatura en español. Además, la semana que viene recogerá en Guadalajara (México) el Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances.
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Sergio Ramírez celebró la decisión del jurado y cree que es justo con Uruguay, un país de gran tradición y calidad en la poesía femenina. El escritor nicaragüense también subrayó que no se otorga el premio por ser hombre o mujer, “sino por la calidad de una obra que queda fuera de toda duda”. Y por las siguientes razones esgrimidas en conjunto: “Por su lenguaje, uno de los más destacados y reconocidos de la poesía moderna en español, que es al mismo tiempo intelectual y popular, universal y personal, transparente y hondo. Convertida desde hace un tiempo en un referente fundamental para poetas de todas las generaciones y en todos los rincones del español”.
Vitale es la quinta mujer reconocida por este premio que ha sido concedido a 40 hombres. Hasta ahora lo habían recibido las españolas María Zambrano (1988) y Ana María Matute (2010), la cubana Dulce María Loynaz (1992) y la mexicana Elena Poniatowska (2013). Además, teniendo en cuenta que este año no ha habido Premio Nobel de Literatura, el reconocimiento cobra especial relevancia para el mundo de las letras.
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Considerada miembro de la llamada Generación del 45, junto con Mario Benedetti y Juan Carlos Onetti, estudió Humanidades y se dedicó a la enseñanza. Fue profesora de Literatura hasta 1973, cuando la dictadura la obligó a exiliarse en México durante una década (1974-1984).
En México, formó parte del consejo asesor de la revista Vuelta, impulsada por Octavio Paz, y fue una de los cofundadores del semanario Uno-Más-Uno, en 1982. En 1984 regresó a Uruguay, donde dirigió la página cultural del semanario Jaque, y en 1989 trasladó su residencia a Austin (Texas, EE UU), desde donde ha vuelto recientemente a su país.
En su larga carrera literaria ha escrito: La luz de esta memoria (1949), primer poemario al que le siguieron Palabra dada (1953), Cada uno en su noche (1960), Paso a paso (1963), Oidor andante (1972), Jardín de sílice (1980), la antología Fieles(1976-1982), Elegías en otoño (1982), Entresaca (1984), Parvo reino (1984), Sueños de la constancia (1988), Serie del sinsonte (1992), Procura de lo imposible (1998), Reducción del infinito (2002), Plantas y animales (2003), o El Abc de Byobu (2005).
En septiembre de 2010, publicó en España Mella y criba (poemario). Entre sus ensayos, destacan Arte simple (1937), El ejemplo de Antonio Machado (1940), Cervantes en nuestro tiempo (1947), La poesía de Basso Maglio (1959), M. Bandeira, C. Meirles y C. Drummond de Andrade: Tres edades en la poesía brasileña actual (1963), La poesía de Jorge de Lima (1963), La poesía de Cecilia Meireles (1965).
En su visita a Madrid en junio de 2017, manifestó que "es muy importante que en una cultura haya una figura de referencia, no para acatarla; pero sí para tenerla como referencia con posibilidad de acuerdo o de discusión a buen nivel". Eso es lo que hizo Octavio Paz, explicó a Efe esta poeta, narradora, ensayista y traductora en una entrevista en la Residencia de Estudiantes, el templo de la poesía, de la Generación del 27, a cuyos autores tanto admira.

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Ida Vitale: “El único método es desconfiar, revisar, volver”
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Los recuerdos de Ida Vitale llegan muy lejos. Recuerda que de niña, en el salón de una casa en Montevideo, después de la cena se desplegaban los mapas sobre la mesa y su familia, de ascendencia italiana, seguía la guerra de España recreando los últimos avances que contaban los periódicos y la radio. Son recuerdos remotos de una persona de 92 años, intelectualmente robusta y con energía para despachar casi de noche una sesión de fotos, una hora de entrevista y después seguir discutiendo con su marido, Enrique Fierro, sobre si los poetas sicilianos son, en general, los mejores de Italia. "Todavía mi límite es más físico que psicológico".
Ida Vitale (Montevideo, 1923) recogió ayer en Madrid el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, el máximo reconocimiento en su género. "Una sorpresa. Y un poco tarde. No tarde por otra cosa que la edad, que complica un poco más la existencia", decía hace un par de semanas en su casa de Austin (Texas). "Siempre que ha habido un reconocimiento me ha parecido un exceso. Siempre es como un milagro. Uno se pregunta quién y por qué tuvo esa peregrina opinión".
La biografía de Ida Vitale está marcada por una infancia rodeada de un ambiente intelectual. "Mi casa era una casa muy pedagógica, todos eran profesores. En casa había libros, sobre todo en italiano, que yo no entendía. Pero el libro era algo familiar. Todavía en una feria de Madrid me regalé un ejemplar de Pinocho y Chapete, que era lo que me regalaban cuando era chica. Lo que más saqué en limpio (de aquellos libros) fue la combinación de ciertos colores que me encantaban. Un verde aceituna… quizá fue la primera vez que tuve conciencia de que un libro puede ser bonito". Lo recuerda en contraste con el primer libro que tuvo, Las aventuras de Nils Holgersson, en una edición pequeña con fotos en blanco y negro y una letra diminuta "que hoy no sería aprobada ni para adultos".
Años después, esa vida sería marcada también por el exilio para huir de la dictadura de Uruguay (1973-1985). "Enrique dio una conferencia y ahí estaba un embajador de México que tenía muy claro lo que estaba pasando en Uruguay. A los dos días alguien llamó y preguntó: '¿Ustedes se van a México?'. Yo le pregunté de dónde sacaba eso y me dijo que se lo había dicho el embajador. Citó a Enrique y le explicó que le constaba que la cosa venía mal y que él podía sacarlo como becario".
¿Por qué le atribuyen a la poesía una responsabilidad política?
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Vitale y Fierro llegaron a un México que para entonces ya había acogido a las víctimas de todas las desgracias del siglo hasta ese momento, desde los españoles hasta los chilenos. "México es el país más generoso del mundo. Fue llegar y encontrar trabajo. A la semana, estar traduciendo un libro. Un país tan rico y con tanta gente, cómo es de generoso en el plano intelectual". Volvieron a Uruguay tras la dictadura, donde Fierro fue director de la Biblioteca Nacional. En 1989, de nuevo por el trabajo de él, se instalaron en este pequeño piso frente a la Universidad de Texas en Austin. Lleva allí desde entonces con un inglés muy rudimentario ("Aquí todos los que uno necesita hablan español") y casi sin libros, porque la biblioteca de la universidad es monumental.
Los recuerdos de aquellos años en México son la base de un nuevo libro que tenía que haber terminado hace dos meses pero sigue corrigiendo. "Es mi deuda de gratitud con México, con esos años. Dejar el país puede ser muy doloroso, pero yo empecé a encontrar unas posibilidades que antes no tenía". El libro se titulará Shakespeare Palace. "Cuando llegamos fuimos a una casa ruinosa en la calle Shakespeare. El libro empieza con los personajes de esa casa, todo lo que fue un poco el principio".
Palabras precisas
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Vitale ha sido citada como una maestra de la concisión, autora de una poesía precisa como un telegrama donde no sobra ni una sola palabra. "En general la corrección tiende a eliminar. Pero no hay un método. El único método es desconfiar, revisar, volver…", intenta explicar. "No me preocupa la dimensión [de los poemas] como un problema en sí, sino la relación con lo que uno quiere decir. Si se puede decir en menos… Es la desconfianza lo que me lleva a reducir o a concentrar. Siempre hay más seguridad cuando las palabras son más precisas. Cuando uno utiliza muchas palabras rodeando la idea que es esencial, simplemente puede ser que uno no haya encontrado la palabra que lo concentra todo".
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Ese rechazo a las palabras de adorno no le distrae de la estética, que considera "la primera obligación de la poesía". "No se usa la poesía para convencer a la gente de que tiene que dejar de ser analfabeta o que tiene que cumplir unos principios éticos. Hay muchas cosas importantes que no son tarea de la poesía. Yo admiré mucho a Neruda, que es un enorme poeta. Pero no sé si lo más interesante es su poesía política. Siempre pienso que nadie ha querido a través de la pintura convencer a nadie de que tiene que hacer tal o cual cosa. ¿Por qué le cargan a la poesía con esa responsabilidad? Quizá lo que más me gusta es la música porque no me encarrila hacia nada".
"La base de mi alimentación es el chocolate", confiesa Vitale, mientras sirve una torta recién horneada y discute, entre poetas sicilianos, el tipo de té que conviene a esta hora de la tarde

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