martes, 30 de octubre de 2018

EDUARDO SÍVORI Y EL ESCÁNDALO....ANOTATE EN LA CELEBRACIÓN

JUEVES DE REMATE....NOVIEMBRE 1º

Celebramos 100 años de Eduardo Sívori y 80 años del Museo
Cóctel, cena a beneficio y el regreso del tradicional remate, organizado por la Asociación de Amigos
El jueves 1° de noviembre conmemoramos dos fechas fundamentales en la historia del arte argentino: 100 años de la muerte del gran pintor Eduardo Sívori y los primeros 80 años del Museo, con un Cóctel-Cena-Remate organizado por la Asociación Amigos del Museo Sívori en nuestra sede de Palermo, Av. Infanta Isabel 555, frente al Rosedal.
El Cóctel-Cena que llevará por nombre Amigos del Sívori será una gran celebración que reunirá a importantes personalidades de la cultura argentina, entre ellas la flamante madrina de la Asociación de Amigos del Museo, la señora Hebe Colman de Roemmers.
“Es un momento de celebración y es por este motivo que expondremos piezas significativas de nuestro acervo como la obra monumental Chacareros, de Antonio Berni –señala Teresa Riccardi, directora del museo Eduardo Sívori–, además de la primera pieza que ingresa al acervo patrimonial, Pampa, de Eduardo Sívori, una bellísima acuarela del maestro que estará acompañada de otras pinturas que integran la totalidad del conjunto de obras del artista.”
Esa noche se podrá disfrutar de la exhibición de buena parte del patrimonio del Museo, expuesta especialmente para la ocasión. “Este prestigioso premio, que otorga la Academia Nacional de Bellas Artes, en sus diversas categorías, muestra una amplia heterogeneidad de investigaciones en la disciplina del dibujo –destaca Riccardi–. Es reconocimiento a la trayectoria de artistas de distintas generaciones que han reflexionado sobre esta práctica artística reunidos en una exposición casi de cámara.”
Uno de los grandes acontecimientos para los amantes del arte será el remate de tres piezas únicas, que tendrá como fin recaudar fondos para la realización de la tradicional subasta, que en 2019 volverá a cobrar protagonismo con su 18° edición. Además de colaborar en el reinicio de los emblemáticos talleres dirigidos a niños con capacidades diferentes y en situaciones económicas desfavorables y, asimismo, favorecer la realización de un concurso de arte para niños.
“Estamos felices de poder anunciar que la subasta volverá a ocupar un lugar destacado en la agenda cultural. Recordemos que el Sívori fue el primer museo en realizar remates, en dar espacio a este tipo de convocatorias que reúnen más de 100 piezas de artistas consagrados y nuevos talentos”, señala la presidenta de la Asociación Amigos del Sívori, Irma Muslera.
El maestro de ceremonia de este remate especial será Lido González Noguera, encargado de develar las tres piezas que sorprenderán a los amantes del arte: un codiciado Arden Quin: se rematará Circle II, París, 1974 (óleo s/cartón 64.5 x 50 cm; la base será de 30 mil dólares). Sin duda, se trata de una pieza histórica porque está enmarcada en el regreso a la pintura del autor. De la muestra conjunta “Sean eternos los pinceles que imaginaron y crearon Carlos Alonso y Guillermo Roux, dos maestros”, se rematará Nísperos (pastel y carbón s/papel, 56 x 76 cm, con base de 10 mil dólares). La tercera será la pieza es Paisaje, de Eduardo Stupía, uno de los principales referentes del ámbito del dibujo y las artes visuales en nuestro país (técnica mixta sobre madera, 140 x 140 cm, 2013, con base de 6.500 dólares).

Vivenciar la subasta de estas tres piezas irrepetibles anticipa el regreso de los clásicos remates del Sivori, que en abril de 2019 volverán a ser la cita impostergable del arte con más de 100 obras de grandes maestros y contemporáneos rioplatenses. “Sin duda, hablamos de una herramienta significativa y distintiva de la Asociación Amigos del Museo Sívori –destaca Riccardi–. Y es así como, desde el museo propiciamos lazos que nos permitan encontrar maneras diversas de dar continuidad a nuestros programas institucionales. Consolidar alianzas para poder realizar nuevos emprendimientos que posicionen y consoliden la misión del museo a favor del interés público.”
El Sívori es el primer museo de arte argentino creado para la Ciudad
Posee una colección plural y muy diversa, abarcando un arco temporal extenso. Caracterizada por su importante patrimonio argentino, reúne más 4.000 piezas desde el siglo XIX al presente que funcionan como termómetro de épocas, movimientos y rarezas argentinas.
Para participar del evento, los interesados deberán contactar a la Asociación Amigos del Museo Sivori al teléfono 4774-9452 o enviar un correo electrónico a asociacion@amigosmuseosivori.com.ar. El valor de la invitación al Cóctel es de seiscientos pesos ($600) y de dos mil quinientos ($2500) para participar de la velada completa (Cóctel-Cena-Remate). Los interesados en realizar oferta bajo sobre del remate de las 3 obras de arte deberán solicitar instrucciones al mail arttelma@gmail.com
Cóctel Cena “Amigos del Sívori”
Jueves 1° de noviembre de 2018, 19.30 h
Av. Infanta Isabel 555, frente al Rosedal
Precios de entradas: $600 para el Coctel / $2500 para la cena
Informes: 4774-9452

Eduardo Sívori
(Buenos Aires, 1847 - 1918)
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Hijo de genoveses, ricos comerciantes y armadores de barcos, entra en contacto con la pintura en los museos de Europa, adonde lo habían llevado los negocios familiares. A su regreso, y contando ya veintisiete años, comienza su formación artística con Francesco Romero, Giuseppe Aguyari y Ernest Charton.
Junto a su hermano Alejandro, Eduardo Sívori es el gran impulsor de la creación de la Sociedad Estímulo de Bellas Artes en 1876. En 1883 realiza varias colaboraciones artísticas en La Ilustración Argentina, publicación fundada por Pedro Bourel. Financiado por su familia, ese mismo año vuelve a Europa. Entusiasta del arte moderno francés, el destino que elige es París, donde frecuenta la Academia Colarossi y estudia con Raphaël Collin, Puvis de Chavannes y Jean-Paul Laurens, este último un maestro de gran prestigio entre los artistas hispanoamericanos residentes en la capital francesa. Tal como anuncia la prensa local, que más de una vez se ocupa de la trayectoria parisina de Sívori y de otros artistas nacionales, uno de sus dibujos es premiado en un concurso organizado por el periódico Le Fusain.
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Desde París el artista envía colaboraciones a El Diario, al igual que lo hará un año más tarde su amigo Eduardo Schiaffino. En 1887 es admitido por primera vez en el Salón de París con Le Lever de la bonne, un desnudo naturalista que despierta comentarios dispares en la prensa francesa, aun cuando el solo hecho de resultar visible para ella –en la innumerable cantidad de obras enviadas al Salón– puede ser considerado un triunfo. La obra, que representa a una criada comenzando a vestirse en la exigua luz de la madrugada, es enviada a Buenos Aires para ser exhibida en el local de la Sociedad Estímulo, y aunque la prensa porteña la promociona como un “escándalo” ya desde dos meses antes de su arribo, genera numerosas adhesiones en el ámbito local. Éstas son recogidas en un álbum con más de doscientas firmas inaugurado por la Sociedad Estímulo de Bellas Artes para dejar testimonio del evento.
Sívori se hace nuevamente presente en el Salón de París en 1888 con La Mort d’un paysan y Sans famille; en 1889 con Dolce far niente y Femmes médécins; y en 1890 con Près du feu y Alouette de barrière (que es reproducida mediante un grabado en el catálogo y más tarde fragmentada por el propio autor). 
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Participa de la Exposición Universal de 1889 y dos años más tarde vuelve a Buenos Aires, donde interviene en la muestra a beneficio organizada por la Sociedad de Nuestra Señora del Carmen en 1891. Por otra parte, forma parte del grupo de artistas e intelectuales que en 1892 fundan el Ateneo, de cuyo primer salón, organizado al siguiente año, oficia como jurado y expositor presentando seis obras. En 1894 Sívori expone en el segundo salón del Ateneo Coquetterie, Entre dos luces y Las guachitas, esta última una de las pocas obras vendidas de toda la exposición.
Hacia fines de siglo su pintura se torna luminosa y radiante, alejándose cada vez más del carácter naturalista de sus primeras obras. Por otro lado, es reconocido como uno de los primeros artistas argentinos en incursionar en la técnica del aguafuerte.
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Eduardo Sívori ejerce la docencia durante muchos años. En 1905, siendo presidente de la Sociedad Estímulo, organiza la transferencia al Estado Nacional de la Escuela de Bellas Artes fundada en 1876 por aquella institución. La Escuela pasa a llamarse Academia Nacional de Bellas Artes, y Sívori es su primer vicedirector acompañando en la gestión a Ernesto de la Cárcova, que ocupa el cargo de director. Ambos renuncian en 1908, aunque Sívori se mantiene al frente de algunos cursos. Más tarde actúa como representante de la Comisión Nacional de Bellas Artes, dependiente del ente dedicado a organizar los festejos de los cien años de la Revolución de Mayo. Dicha comisión prepara la Exposición Internacional de Arte del Centenario, abierta al público en 1910.
Es un artista prolífico. Continúa pintando y enviando obras a los Salones Nacionales desde su fundación en 1911 hasta el mismo año de su muerte, ocurrida en 1918.

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Comentario sobre Le lever de la bonne (El despertar de la criada)
Le lever de la bonne es un desnudo naturalista. Aun cuando el título y algunos elementos de la composición lo connotan, la pintura pertenece al género que a lo largo del siglo XIX fue campo de batalla de las audacias modernistas. No hay narratividad en la escena, se limita a presentar el cuerpo de una muchacha joven en el que se lee su pertenencia a la clase trabajadora. La sencillez del mobiliario, las ropas amontonadas sobre un banco de paja, al pie de la cama sin tender y, sobre todo, el título del cuadro, indican que se trata de una criada. Un foco de luz dirigida desde la izquierda ilumina ese cuerpo que se destaca con intensidad dramática sobre el fondo neutro de la pared de fondo. La piel de la muchacha es oscura, sobre todo en las zonas que el cuerpo de una mujer de trabajo se veía expuesto al sol: las manos, el rostro y las piernas. La criada aparece ensimismada en la tarea de dar vuelta una media para calzarla, de modo que el contraste entre los pechos y la mano castigada por la intemperie se hace más evidente. Cruzadas una sobre la otra, las piernas, gruesas y musculosas se destacan con un tratamiento naturalista que se detiene en la representación minuciosa de unos pies toscos y maltratados. El pubis, invisible tras la pierna cruzada, se ubica en el centro exacto de la composición. Ninguno de estos detalles pasó inadvertido a los críticos que, tanto en París como en Buenos Aires, comentaron el cuadro en 1887.
Fue pintado en París por Eduardo Sívori quien, tras haber logrado su aceptación en el Salón anual, lo envió a Buenos Aires ese mismo año sabiendo de antemano que su exhibición despertaría polémicas. Fue el primer gesto vanguardista en la historia del arte argentino.
Sívori ofreció su tela en donación a la Sociedad Estímulo de Bellas Artes, en cuya fundación él mismo había tenido un papel fundamental. La llegada del cuadro desde París, probablemente traído por Eduardo Schiaffino, fue precedida por una serie de artículos de prensa en los que la misma Sociedad Estímulo anunció que era un cuadro problemático, que sería de exhibición restringida, y que había recibido en París algunos comentarios (que fueron traducidos íntegramente) en los que se ponía en duda el buen gusto del artista al encarar un tema semejante.
En 1887 la pintura naturalista ocupaba un lugar destacado en el Salón de París, como una de las vías de renovación de la estética oficial de la Academia. Sin alejarse demasiado de las convenciones formales impuestas por la tradición (claroscuro, perspectiva, tratamiento de la superficie) los pintores naturalistas siguieron una línea de renovación iconográfica abierta a mediados de siglo por Gustave Courbet y Jean-François Millet, introduciendo temas derivados de la literatura de Émile Zola, o que planteaban una denuncia directa de los conflictos sociales contemporáneos, en un tono en general narrativo y melodramático. No fue el desnudo un género frecuente en la pintura naturalista. El cuadro de Sívori fue enseguida interpretado por la crítica francesa (Roger- Milès, Emery, E. Benjamin, Paul Gilbert, entre ellos) como obra derivada de Zola, un poco “excesivo” en la representación de un cuerpo que fue visto como feo, sucio y desagradable.
En Buenos Aires, donde no había habido hasta entonces más que pocas y discutidas exhibiciones de desnudos artísticos, el cuadro fue objeto no solo de una intensa polémica en la prensa (fue calificado de “indecente” y “pornográfico”) sino también de un importante alineamiento de intelectuales y artistas en su favor. En una reunión de su Comisión Directiva, el 22 de agosto de 1887, la Sociedad Estímulo de Bellas Artes decidió exhibir el cuadro en su local, cursar invitaciones especiales a los socios y a los periodistas de la capital, y abrir un álbum que recogiera las firmas de todos aquellos “que quieran manifestar al autor sus felicitaciones por los progresos realizados”. Más de 250 firmas de artistas, escritores, etc. se estamparon en ese álbum en cuyas páginas Sívori guardó además los recortes de las críticas recibidas y fotografías de ese y otros cuadros suyos que habían sido expuestos en el Salón de París hasta su regreso definitivo en 1891.
La fotografía de Le lever de la bonne conservada en ese álbum presenta algunas diferencias con el cuadro definitivo. No sabemos si las modificaciones fueron hechas antes o después de ser exhibido en el Salón de París. En la mesilla de noche puede verse una palangana y una jarra (elementos de higiene) en lugar del candelabro con una vela apagada de la versión final. Por otra parte, en la pared del fondo se vislumbra un estante con frascos y potes de tocador. Todos estos elementos pueden verse a simple vista cuando el cuadro se mira con una luz potente, como si el artista hubiera decidido dejar que aquellos arrepentimientos se adivinen en el fondo en penumbras. Pero lo más significativo es el cambio en la fisonomía de la criada. Su rostro y su peinado aparecen en la fotografía menos oscuros. La criada parece una faubourgienne en la versión de la fotografía. Tal vez más cercana a la apariencia de una prostituta (los elementos de higiene también contribuyen a ello), tema predilecto de la vanguardia y de la crítica social de la época. Aun modificada, la criada fue interpretada como prostituta y considerada pornográfica por varios de sus primeros comentadores. Su transformación es significativa. Tal vez el artista decidió alejarse del “tema” social de moda al presentarse al Salón. Tal vez decidió transformarla inequívocamente en una criada pobre para su exhibición en Buenos Aires.

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