jueves, 8 de junio de 2017

EL ESTRENO EN EL SAN MARTÍN Y CONCIERTO EN HONOR AL GRAN WALDO DE LOS RÍOS

Un caleidoscopio de lo nacional, para discutir un país
La farsa de los ausentes
/ Sobre textos de: Roberto Arlt / Dramaturgia y dirección: Pömpeyo Audivert / Intérpretes: Melina Benítez, Eric Calzado, Roberto Carnaghi, Hernán Crismanich, Pablo de Nito, Milagros Fabrizio, Daniel Fanego, Susana Herrero Markov, Carlos Kaspar, Fernando Khabie, Carla Laneri, Abel LEdesma, Andrés Mangone, Gabriel Paez, Juan Palomino, Mauro Pelle, Hilario Quinteros, Dulce Ramírez, Santiago Ríos, Mosquito Sancineto, Ivana Zacharski / Músico: Claudio Peña / Vestuario: Julio Suárez / Escenografía: Norberto Laino / Iluminación: Félix Monti, Magdalena Ripa Alsina / Teatro: San Martín, Av. Corrientes 1530 / Funciones: jueves a sábados, 20:30 hs, domingos, 20:00 hs. / Duración: 120 minutos


El escritor y director alemán Heiner Müller afirmaba que, para saber si hacía falta el teatro, habría que cerrarlos todos durante un año y ver si la gente podía acostumbrarse a vivir así. La apertura del San Martín y toda la discusión que habilitó mientras estuvo cerrado, demuestra que ese espacio sigue siendo indispensable para pensar la cultura nacional. Sea por la adhesión, el rechazo o la polémica alrededor de estas reformas, que distan mucho de estar concluidas, el San Martín no ha pasado inadvertido y su vuelta a la actividad con una pieza como La farsa de los ausentes permite pensar el sentido de lo público.
Quienes estén familiarizados con la obra de Pompeyo Audivert, reconocerán algunos objetos y tópicos que le son familiares. Hay en el espacio hojas de libros, un armario (aquí confesionario), una máquina de escribir, una tela larga. Con esos elementos, Audivert ha desarrollado una poética que discute lo nacional desde una dramaturgia tan enrevesada como subyugante, que mezcla la política con un trasfondo mítico. A su vez, trabaja con el cuerpo de los actores en forma estallada: el gesto grande, los ojos bien abiertos, la voz extracotidiana, todo lo que hace pleno sentido con la forma dramática de la farsa. Junto con un notable vestuario, el espacio es un punto alto en la propuesta. Parte de un caserón en ruinas y va modificándose con el correr de la obra. Allí vive un grupo de actores que transitan un estado entre la muerte y la vida. Trabajan en una fábrica de un producto que nadie conoce bajo las órdenes de César, un déspota que se entretiene con sus miserias. Esto hasta que irrumpe un hombre cargando un bebé muerto en el que César reconocerá a un redentor. La peregrinación para hacer revivir al neonato será el eje de la pieza donde empieza a trazarse una poderosa metáfora política que habla de la sacralización de los líderes y de un pueblo que, cuando empieza a darse cuenta de su condición, rápidamente cae en un nuevo engaño. Pletórica de guiños a la actualidad, la obra también discute el teatro, hace notar cómo los mecanismos de este arte son replicados en las altas esferas de las decisiones de los mandatarios.
Audivert realiza lecturas sutiles y profundas con respecto a la historia que consiguen extrañar el tiempo y el espacio de la acción. Caleidoscopio de lo nacional, lo lejano y lo cercano se funden aquí; cada fragmento abre numerosas lecturas desde una estética que demanda un posicionamiento. Es una obra que necesita actores sólidos y, en ese aspecto, está más que bien servida, con un Daniel Fanego que sabe llevar la batuta y organizar una pieza que amenaza con caer en el abismo del desconcierto pero que siempre consigue dar con las coordenadas para volver a emerger triunfante.
Al finalizar el aplauso, como justo epílogo a la metáfora política, un hombre grita desde el pulman por la reapertura de la sala Alberdi y por la situación del Incaa. Algunos lo aplauden mientras arroja volantes sobre la platea, otros se quejan. Más allá de banderías, el acto reafirma el espacio público como lugar de debate. Y plantear la discusión con el teatro abierto es infinitamente mejor que con el teatro cerrado. Volvió el San Martín. Hacía falta.
G. I.


Concierto
Para recordar a Waldo de los Ríos



El guitarrista Carlos Groisman y la orquesta Sinfónica Nacional Juvenil José de San Martín interpretan el "Concierto para guitarra y orquesta" de Waldo de los Ríos, en dos conciertos dirigidos por el titular del organismo, Mario Benzecry.  
El próximo será el domingo 11, a las 11.30, en la sala sinfónica del CCK, Sarmiento 151, con entrada gratuita. Los tickets se pueden reservar en www.cck.gob.ar/reservas

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Nota: sólo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.