Responsable del diseño de marcas, información y señales indispensables, continúa el legado familiar
— texto de Malú Pandolfo —
Dot, Itba, Emergencias, Murchison, Massalin, Todo Moda, Grido, Newell’s Old Boys, Fundación Barceló, Bomchil, Res… la lista de marcas continúa. Es apenas una mención de la cantidad y de la variedad de firmas que, desde hace más de 50 años, se ponen en manos de Diseño Shakespear, estudio encargado del diseño de información, marca y señales indispensables para permanecer en el imaginario del público.
Cuando todo era nada, a fines de los 60, un joven Ronald Shakespear, curtido en agencias de publicidad, volcó toda su creatividad y poder de observación en un diseño que hasta ese entonces no existía, y que cambiaría para siempre el espacio público y la forma en la que nos movemos a diario. “No tenemos una fecha certera de cuándo empezó el estudio. Siempre tomamos como fecha de inicio la independencia de Ronald de las agencias de publicidad de los 60. Entendemos que antes de comenzar los 70 él ya estaba caminando solo, con algunos experimentos que hizo de asociaciones con algunos, como González Ruiz o Méndez Mosquera. Las agencias eran de publicidad. Y ellos venían a trabajar con una identidad, las marcas, los sistemas de señalización. Ahí se marcó la diferencia que hay entre publicidad y diseño. Nosotros nos ocupamos de la identidad y las agencias, de la persuasión”, resume Juan Shakespear, hijo de Ronald y hoy, a sus 48 años, CEO de Diseño Shakespear.
Juan estudió diseño industrial en la Universidad de Buenos Aires y desde 1995 trabaja en el estudio fundado por su padre. Allí ingresó en el momento de mayor expansión. “Mis mentores fueron Hugo Kogan, Jorge Frascara y Ronald Shakespare. Mi héroe de la vida es Raymond Loewy, también industrial gráfico”, detalla.
Ronald se retiró en 2011 de la empresa familiar que hoy dirige su hijo Juan y por la que también pasaron su propio hermano, Raúl, que se desvinculó en 1997 y otro de sus hijos, Lorenzo, quien en 2011 se corrió para armar su propio estudio.
Al principio, Ronald trabajó en tapas de libros, de discos, afiches para teatros, para ferias. Después vinieron las marcas, y un trabajo relacionado con su identidad, su imagen y, por supuesto, el logo que las representa. “Hace poco hicimos un relevamiento de cuál es la marca más vieja que tiene el estudio y que aún subsiste. Fue Ediciones de la Flor, que todavía tiene el trébol que hizo Ronald en los 60”, detalla. Un trabajo histórico y emblemático del estudio es la Ciudad de Buenos Aires, que sehizo por primera vez en los 70 y que fue rehecho en varias oportunidades. El primero “fue un trabajo que hicieron con González Ruiz y Raúl, mi tío, que en ese momento formaban el estudio con Ronald”, cuenta. Lo más representativo es la manito de taxi. En los 90 realizaron una revisión total. “Para papá siempre fue uno de los trabajos más queridos. Era cómo entender las calles. Pasábamos del cartelito azul, que todavía se encuentra en alguna calle, pegado sobre las fachadas de los edificios y que era imposible de ver desde el vehículo”, relata Juan Shakespear. El sistema propuesto por primera vez indicaba por qué calle se va, qué calle la corta, las manos hacia donde corre, la altura, la dirección. “Toda esa información no existía antes y fue una cosa muy precursora. Hoy es algo natural. Pero hay alguien atrás de esto, hay una función, hay una cabeza y hay un estudio. Vivimos mejor y más cómodos porque eso existe”, advierte. Cuando Diseño Shakespear intervino el espacio público de Buenos Aires en los 70 fue una novedad absoluta y no pierde vigencia. “Vas a Nueva York y no es así, te encontrás con postes de luz llenos de señales, muy difíciles de leer, con un sistema de alturas muy complejo. Allá no existe el concepto de cuadra vinculada con una medida”.
Tal vez la marca más emblemática y presente en la memoria de muchos es Harrod’s. “Fue un emblema, no sólo por el prestigio de la tienda y su conexión con Londres. La tienda era queridísima. El logo fue siempre uno solo, hecho en el 78. En ese momento fue modernísimo. Era la línea de diseño internacional, de lo poco que había”, continúa Juan.
Un vecino tradicional de la zona, que también pasó por Diseño Shakespear, es Galerías Pacífico. Otro es el Plaza Hotel. “Es una marca que también había hecho Ronald, con el leoncito. Ahora, los nuevos dueños están haciendo un trabajo exquisito sobre el hotel. Nosotros estamos expectantes de ver resucitar a nuestro querido leoncito. Eso es de fines de los 70”, reconoce.
El momento de mayor explosión del estudio fueron los 90, justamente cuando Juan Shakespear se sumó al estudio. “No sé si el de mayor trascendencia en diseño. Probablemente, también. Fue muy innovador y moderno para el momento. Tuvimos la oportunidad de trabajar con las marcas internacionales, que buscaban cuál era el referente argentino”, afirma. Ésta, su época, es diferente. “Está más vinculada a la polución, al desgaste, a la superposición, al sobreestímulo. Pareciera que hoy el que es capaz de generar una zona de calma y de visión más clara es el que gana. No hace falta gritar, no hace falta la gran escala, sino la repetitividad, ser consecuente, ser ordenado, ser prolijo”, concluye
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