miércoles, 19 de julio de 2023

CRISIS DE RADIÓLOGOS Y CRECEN LAS INFECCIONES RESPIRATORIAS


El 83% de los residentes en cardiología pensaron en irse a trabajar a otro país
Surge de los resultados preliminares de una encuesta; la falta de horizonte profesional contrasta con el peso de la enfermedad cardiovascular como causa de discapacidad y muerte
La Sociedad Argentina de Cardiología denuncia la precarización laboral
En otro capítulo de la crisis de los recursos humanos en el sistema sanitario argentino, una encuesta reveló que el 83% de los médicos residentes en cardiología pensaron en irse a trabajar al exterior por la “falta de horizonte profesional” ante la precarización laboral y los bajos ingresos. Se trata de médicos que se forman durante al menos diez años para atender enfermedades que son la principal causa de discapacidad y muerte en el país. El relevamiento del Consejo de Residentes en Cardiología también mostró que el 40% de los médicos trabajan más de 80 horas por semana, lo que supera el límite legal.
Los resultados preliminares de una encuesta a médicos que están haciendo la residencia en servicios de cardiología de los sistemas público y privado revelan que el 83% pensó en irse a trabajar al exterior debido a la “falta de horizonte profesional”, según informa la Sociedad Argentina de Cardiología (SAC). Como viene publicando
los bajos ingresos, la precariedad laboral, el maltrato y la alta carga horaria para sostener un salario acorde están detrás de esa posibilidad que analiza gran parte del personal médico en el país.
El relevamiento –a cargo del Consejo de Residentes en Cardiología (Conarec)– indica, a la vez, que un 30% de los residentes no tiene un lugar para descansar durante las guardias y que un 40% trabajaba más de 80 horas por semana, lo que supera las nueve horas de lunes a viernes más dos guardias de 12 horas cada una, con su descanso, como define la ley que rige esta etapa de formación laboral supervisada.
En el momento de hacer la encuesta, que fue en noviembre del año pasado y alcanzó a una muestra de 250 participantes, un tercio dijeron que la remuneración por sus tareas estaba por debajo del salario mínimo. Desde ese momento, y luego de semanas en las que los residentes se movilizaran en reclamo de mejoras en sus ingresos, se ajustaron los montos en algunos distritos, pero no a la par de la inflación, brecha que los afecta igual que al resto de la población. Los resultados finales del relevamiento se presentarán en el próximo Congreso Argentino de Cardiología, que organiza la SAC para octubre.
“Esto nos muestra a las claras la falta de motivación que tienen nuestros profesionales médicos para quedarse haciendo carrera en nuestro país. Luego de seis o más años de carrera y de cuatro años de residencia, nos encontramos con un médico muy formado al que, sin embargo, el sistema no le ofrece posibilidades de crecimiento profesional ni económico acordes al esfuerzo y a la capacidad demostrada”, afirma Lucas Campana, presidente del Conarec y miembro adscripto de la SAC.
Este escenario se conoce cuando en el país las enfermedades cardiovasculares (cardíacas, vasculares y cerebrales) son la principal causa de complicaciones para la salud y de discapacidad. Llegan, a la vez, a duplicar la mortalidad por todos los cánceres, de acuerdo con las estadísticas nacionales.
Según recuerda la SAC, anualmente se abren unas 290 vacantes en hospitales y centros privados para hacer la residencia en cardiología. Este año, como publicó
para el Examen Único –a través del que se cubre la mayoría de los cupos de residencia básica para unas 70 especialidades de medicina y todas las especialidades de bioquímica y enfermería– se ofrecen 197 cargos para cardiología y se postularon 403 candidatos.
“Históricamente, se seleccionaban los postulantes sobre una cantidad de inscriptos cinco o seis veces superior; sin embargo, en los últimos años esa relación fue cambiando y actualmente se inscribe apenas el doble de potenciales interesados respecto de la totalidad de vacantes disponibles”, agrega Campana, que es instructor de residentes.
Deterioro general del sistema
Ricardo Iglesias, expresidente de la SAC. señala que “la precarización, la falta de respeto al profesional y la necesidad de tener múltiples trabajos para acceder a un sueldo digno son un reflejo del deterioro general del sistema de salud en la Argentina”. Para el especialista, las residencias no escapan a esta situación. “Si por motivos económicos los educadores y los educandos no pueden trabajar en conjunto, el médico de planta (educador) no va a poder estar supervisando, orientando ni siendo modelo para los más jóvenes en formación”, completa.
Alberto Alves de Lima, exdirector del área de docencia de la SAC, insiste en la necesidad de contar con “una ley que regule el marco de trabajo de los residentes” porque, “en la práctica, no son estudiantes, ya que tienen matrícula para el ejercicio profesional con responsabilidad legal, pero tampoco son trabajadores tradicionales porque su trabajo es un proceso de aprendizaje supervisado, que se da solo muy parcialmente”.
Según se detalló desde la entidad, uno de cada tres residentes es extranjero. Como vienen coincidiendo médicos de diferentes especialidades entrevistados por la nacion en los últimos meses para la serie “¿Quién nos va a cuidar?”, que describe la crisis del recurso humano en el sistema sanitario argentino, la incorporación de extranjeros a las carreras de grado y las residencias médicas en el país tiene que ver con lo que apunta Campana: “Sean argentinos o no, emigran porque ven mejores posibilidades de desarrollo en el exterior”.
Mario Fitz Maurice, exdirector del Consejo de Electrofisiología y Arritmias de la SAC, enumera cuatro factores que impiden que los médicos en formación trabajen de acuerdo con la ley de residencias: condiciones laborales precarias, baja remuneración, guardias de 24 horas y destrato.
Sobre la violencia y el maltrato, Alves de Lima explica: “De los seis primeros perpetradores de maltrato, cuatro son del equipo de salud: residentes superiores, jefe de residente, médico de planta y personal de enfermería. Los otros dos son los pacientes y los familiares”.
El destrato, según suma Fitz Maurice, también es de los pacientes, “que creen que los residentes no son médicos”.
Alves de Lima describe lo que denomina la “gestión del talento de un residente” como una mesa que se asienta sobre el propósito, el reconocimiento profesional y la remuneración. “El propósito es muy vocacional y es una característica propia del residente que lo lleva adentro, pero la remuneración no es acorde y no le permite resolver sus necesidades básicas, mientras que el reconocimiento está en crisis: prácticamente no hay supervisión –define–. La falta de supervisión, jornadas extenuantes, enorme responsabilidad legal y baja remuneración constituyen un combo que atenta contra el interés de los profesionales jóvenes en acceder a una residencia”, plantea el cardiólogo.


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“Indicador de que algo no anda bien”: el síntoma más común por el que los pacientes consultan hoy en las guardias médicas
En las últimas semanas empezaron a crecer las atenciones por infecciones respiratorias, acentuadas por el cambio de temperatura
Fabiola Czubaj
En esta época del año se produce un aumento importante de las enfermedades respiratorias en general
En estas últimas semanas, en las guardias, empezaron a crecer las consultas de adultos por tos que no cede más allá de una semana ni deja dormir, dolor de garganta y fiebre o unas líneas de temperatura que no llegan a serlo, según coinciden especialistas a cargo de esas áreas de atención y neumonólogos.
“Hay muchísimas consultas por tos, con o sin expectoración. Es el síntoma más frecuente de las dos o tres últimas semanas”, refiere Oscar Rizzo, jefe del Departamento de Urgencias del Hospital María Ferrer y miembro de la Sección Infecciones Respiratorias de la Asociación Argentina de Medicina Respiratoria (AAMR). El cuadro, que en la mayoría se está dando en población en edad productiva (entre 30 y 60 años), según describe, se completa con dolor de garganta, cansancio al no poder dormir si tienen tos y fiebre (38°C o más) o febrícula que ronda los 37,5°C.
“En esta época del año, estamos viendo cada vez más gripe, en más del 50% de los casos, seguido del virus sincicial respiratorio (VSR) y otros virus, como el rinovirus. Sobre todo en los chicos, estamos viendo [cuadros por] Streptococcus pneumoniae [neumococo] en la vía aérea superior, como faringitis y amigdalitis, entre otros”, señala Laura Pulido, coordinadora de la Sección Enfermedades Infecciosas de la AAMR.
Hasta el mes pasado, según continúa, predominaba la bronquiolitis en los chicos y, en los adultos, gripe y bronquitis. “Esto es muy frecuente en los meses de frío, que este año se hicieron esperar un poco y llegaron muy de golpe. Así que el tiempo no nos ayudó y, con la humedad y la baja presión que hubo el mes pasado, contribuyó a la circulación viral que hubo en adultos y chicos, que también contagian a los adultos”, describe.
Rizzo agrega que, a diferencia de 2020 y 2021, cuando las neumonías eran virales por el Covid-19, ahora reaparecieron las neumonías bacterianas por neumococo y Haemophilus influenzae y la gripe como antes de la pandemia. “Hay pacientes con Covid, pero son más aislados, con síntomas leves y muy bajo nivel de internación”, apunta el profesional.
Tos, con o sin expectoración, el principal motivo de consulta, que suele estar acompañada por dolor de garganta, cansancio y fiebre
Con respecto de mediados de mayo, cuando se dio un aumento fuerte de los casos de bronquiolitis por el brote de esta temporada, en el Hospital Garrahan advierten esa disminución en la cantidad de atenciones por VSR. De un pico de hasta 300 determinaciones positivas para todos los virus respiratorios entre las semanas del 7 al 20 de mayo, entre las que la mayoría era positiva para bronquiolitis, ahora es alrededor de la mitad, según explica Darío Barsotti, director médico adjunto de ese centro nacional de referencia para la atención pediátrica.
“Disminuyó la presión del VSR, lo que se acompaña con una caída de los casos de bronquiolitis –señala el profesional–. Desde las semanas que van del 11 al 24 del mes pasado, disminuyó el número de determinaciones positivas para virus respiratorios: en estos momentos, son entre 120 y 130 por semana, en las que predomina la detección de influenza y rinovirus, que causa resfríos y exacerbaciones de cuadros asmáticos o similares a la bronquiolitis, entre otros.”
En el Hospital de Clínicas, en tanto, las consultas se incrementaron un 30% con el frío y el cambio de temperaturas. La mayoría son infecciones de tipo viral, neumonías y, en especial, en personas con enfermedades respiratorias preexistentes, como bronquitis crónicas o enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) y asma, que con el cambio de temperaturas aumenta la predisposición a tener recaídas.
Ana María Putruele, jefa de la División Neumonología del hospital universitario, destaca la importancia de consultar en estos momentos ante síntomas como tos que no cede o se hace más intensa o que son comunes a los de un resfrío, pero que se prolongan más de una semana.
“En estas épocas del año se produce un aumento importante de las enfermedades respiratorias en general –señala–. Pueden aparecer fiebre, escalofríos, dolor de garganta y tos cuando nuestro sistema inmunológico reacciona ante los organismos (virus o bacterias) invasores. La tos es siempre un indicador de que algo no anda bien: puede ser seca o con flema o expectoración, que si es de color amarillento indica alguna infección.”
También, menciona a tener en cuenta la aparición de silbidos y la sensación de presión en el pecho, además de fatiga o dificultad para respirar (disnea), que junto con los estornudos, la fiebre y el dolor de cabeza están entre los principales indicadores de una enfermedad respiratoria. “La consulta con un especialista apenas comienzan es muy importante”, en especial si no ceden, según explica Putruele, que es profesora adjunta de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de Buenos Aires (UBA).
En los chicos sin enfermedades previas, Barsotti recomienda hacer las consultas por la mañana y en los centros de salud más cercanos. Si aparece fiebre, tos y mocos, aconseja también consultar con el pediatra de cabecera. Esto evita saturar las guardias. “Ante la presencia de alguna complicación, el profesional que atienda esa consulta se ocupará de la derivación”, señala.
Recuerda, a la vez, la importancia en esta época del año de mantener los ambientes ventilados y de completar los carnets de vacunación. “Hay muchas enfermedades prevenibles por vacunas, que son la mejor forma de proteger a los chicos”, insiste Barsotti.

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