Chaco: Marcela Acuña presiona a su hijo para que “cuente la verdad”
En otra carta, dijo que si César Sena explica lo ocurrido, tanto ella como Emerenciano tendrán “más expectativas de lograr la libertad”; hubo nuevos rastrillajes
Marcela Acuña, la líder piquetera chaqueña presa por el crimen de Cecilia Strzyzowski, presionó por carta a su hijo, César Sena, para que cuente lo sucedido el viernes 2 de junio en la casa familiar, donde la Justicia cree que fue asesinada la joven de 28 años. Busca, de esa manera, ser exculpada junto a su esposo, Emerenciano Sena.
“Solo el que mi hijo Cesar diga la verdad de lo sucedido hará que podamos tener más expectativas de lograr la libertad”, dice el escrito de puño y letra que se conoció ayer, pero que fue redactado el 18 de junio, antes de que los fiscales que llevan el caso dictaran la prisión preventiva para toda la familia y para cuatro colaboradores.
Es uno de los muchos textos que difundió desde que el viernes 9 de junio fue detenida, primero en el Departamento de Violencia de Género de la Policía de Chaco y, desde el miércoles pasado, en la Comisaría Sexta de Resistencia.
Acuña, Emerenciano Sena y el hijo de ambos están acusados de ser coautores del asesinato de Cecilia. Los fiscales sostienen que a la mujer, novia de César, la mataron entre los tres dentro de la casa de la calle Santa María de Oro 1460 alrededor del mediodía del viernes 2.
El matrimonio Sena-acuña intenta probar que el crimen ocurrió antes, cuando ellos no estaban en la casa. Su eventual participación en el encubrimiento posterior no sería punible si el culpable es su hijo.
La madre de César acusó al fiscal Jorge Cáceres Olivera de echarles la culpa a ella y su esposo “de un hecho diabólico” en el cual no tienen nada que ver. “Mi hijo fue el responsable, no nosotros”, enfatizó, algo que ya había escrito en otra carta que se conoció en estos días. Y calificó el crimen como “pasional”.
Acuña, que está en huelga de hambre desde hace tres semanas, declaró una sola vez como imputada en la causa. Contó que el día del crimen ella salió de la casa poco antes de que llegaran al lugar César y Cecilia (lo cual está comprobado por las cámaras de seguridad). Dijo que dos horas después vio a su hijo en el barrio Emerenciano –que administraba la organización piquetera que ellos lideraban– y que tenía unos llamativos rasguños en el cuello. Siempre según su versión, volvió a la casa familiar y por la tarde, al levantarse de la siesta, vio un “bulto” en una habitación de la planta baja de la casa y supuso que era “un cuerpo”. Y le pidió entonces al colaborador de la familia Gustavo Obregón que fuera al lugar a comprobar si era así.
Los fiscales no le creen. Se basan en el relato de Obregón, el hombre que confesó haber ayudado a incinerar y descartar el cuerpo. Si bien confirma el pedido de Acuña para que fuera a investigar qué era ese “bulto”, declaró que él no le había visto a César Sena los rasguños durante la mañana del viernes 2. Eso les permite a los investigadores pensar que el crimen ocurrió más tarde, en la ventana temporal de 45 minutos en la que padre, madre e hijo estuvieron juntos en el lugar del crimen aquel día.
“Es de locos: ambos detenidos por un delito que no cometimos y que socialmente nos han involucrado”, escribió Acuña en esta nueva carta. “¿Será que el ser padres nos señala como criminales? ¿El ser piqueteros? ¿O todo lo que hicimos denodadamente por la gente, la misma gente muchos de los cuales creen las barbaridades que se dicen de nosotros”.
Días atrás, en otra carta había resaltado: “¿Por qué, si fue César responsable, nos incriminan a nosotros?”
El reclamo a su hijo para que asuma la autoría del femicidio coincide con una decisión clave: esta semana pidió unificar su defensa con la de su hijo, al contratar a Ricardo Osuna, que antes solo defendía a César.
Pero los fiscales acaban de rechazarle esa intención. Argumentaron justamente lo que Acuña sugiere en sus cartas: que nombrar al mismo abogado puede ser contrario a los intereses de su hijo.
“Entendemos que la representación del Dr. Osuna por los dos imputados sería incompatible por cuanto podría afectar la eficacia de la defensa de uno de los encartados, abriendo la posibilidad de traición en el otro”, fundaron los fiscales. Y añadieron: “La defensa de uno tendiente a disminuir o excluir su responsabilidad podría implicar agravar la del otro, lo cual podemos vislumbrar de forma anticipada tanto en la declaración de imputada de la Sra. Acuña como en sus escritos”.
Nuevos rastrillajes
Acuña pidió en las últimas horas encontrarse con su esposo, detenido en otra comisaría de Resistencia. También hay un intento de juntar a la madre con el hijo.
Mientras la familia se mueve desde sus lugares de detención, la fiscalía dispuso ayer un nuevo rastrillaje en el lecho del río Tragadero, donde se encontraron restos óseos que podrían ser de Cecilia. Obregón había señalado ese curso de agua como el sitio donde descartaron el martes 6 de junio los restos carbonizados de la joven, cuyo cuerpo habían quemado en la chanchería de Emerenciano Sena el mismo día del asesinato.
Se solicitó una bomba para vaciar un sector del río, de modo que pueda completarse la búsqueda de manera más efectiva. Además, fuentes judiciales confirmaron que se ordenaron nuevos peritajes en los automóviles del clan Sena, incluido el Citroën C4 en el que se movió Obregón cuando acompañó a César Sena a deshacerse del cuerpo.
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