Pullaro: “El rival es el kirchnerismo”
El vencedor de las PASO agradeció el llamado de Patricia Bullrich y, a partir de ahora, apostará al trabajo conjunto en Santa Fe
Matías Moreno
Maximiliano Pullaro, el gran vencedor de las PASO en la provincia de Santa Fe, habla con cautela. Se lo nota exultante, no solo por la amplia ventaja que le sacó a su rival, Carolina Losada, sino por la estrepitosa derrota del peronismo. No obstante, Pullaro ya piensa en la próxima etapa de la contienda. Tras una interna cargada de tensión con la senadora nacional de la UCR, aliada de Patricia Bullrich, el candidato a gobernador del “frente de frentes” de la oposición deja en claro que pretende sanar las heridas con el objetivo de desbancar al PJ de Santa Fe en las elecciones generales del 10 de septiembre. “Cerramos la persiana de todo lo que sucedió en la interna con Losada; esperamos trabajar juntos desde un rol institucional”, remarca en una entrevista con y otros medios la nacion en su búnker, minutos después de bajarse del escenario donde celebró su victoria contundente en las primarias.
Apadrinado por el senador nacional Martín Lousteau, reconoce que el aporte de Horacio Rodríguez Larreta fue vital para su triunfo, pero hace equilibrio y advierte que será “respetuoso” con Bullrich, con quien también necesita aunar fuerzas para consolidar su cosecha de votos en Santa Fe.
–¿Cómo gestionará el amplio triunfo que consiguió en las PASO frente a las elecciones generales del 10 de septiembre?
–No damos por ganado nada. Esta fue una elección primaria, en la que se discutió, en primer lugar, el perfil que tenía que tener el candidato opositor. Y, en segundo término, lo que se discute es un modelo: el de Omar Perotti, que fue un mal gobierno en la provincia de Santa Fe, y el del kirchnerismo, que está agotado en la Argentina. Lo que discutimos es el perfil de quien tenía que representar a todos los partidos políticos que construimos el frente Unidos para cambiar Santa Fe, que está integrado mayoritariamente por partidos de Juntos por el Cambio. Pero yo no siento que esto sea definitivo. Vamos a trabajar muchísimo desde mañana para consolidar esta diferencia y que se pueda mantener el 10 de septiembre.
–Losada lo llamó. ¿Le propuso trabajar por la unidad del espacio o solo lo felicitó?
–No, fue un llamado… Valoramos muchísimo el gesto de grandeza, porque fue una interna muy dura. Nosotros realmente valoramos su llamado [por Losada], pero también el de Mónica Fein y el de muchos dirigentes que no estuvieron con nosotros en este proceso de PASO. Fue un llamado bueno; quedamos en volver a hablar, no en un momento determinado. Ella me felicitó y le agradecí. Después en la conferencia [Losada] planteó trabajar por la unidad de Juntos por el Cambio, para que el espacio pueda consolidar esta mayoría en la provincia de Santa Fe y tributar al triunfo que tiene que venir en la Argentina. Y eso para mí fue muy importante; cerramos la persiana de todo lo que sucedió en la interna. Estamos concentrados y siempre lo estuvimos en que nuestro adversario eran el mal gobierno de Omar Perotti y el kirchnerismo en el orden nacional.
–¿Planean hacer un gesto de unidad con Losada tras la interna? ¿Harán una foto conjunta?
–No, no… Felipe Michlig, presidente de la Unión Cívica Radical (UCR) en Santa Fe, ya planteó que esta semana va a convocar a los quince partidos políticos que integran Unidos para Cambiar Santa Fe.
–¿Piensa trabajar con Losada desde mañana para la elección general en Santa Fe?
–Con todos. No solo voy a trabajar con ella, sino también con Mónica Fein, que hizo una importante elección, ya que estuvo muy cerca hasta de [Marcelo] Lewandowski [el ganador de la interna en el frente oficialista], y con todos los que quieran construir y sumar ante los problemas que tiene la provincia. Santa Fe tiene problemas graves y nosotros no nos vamos a quedar en una pelea o en una bronca interna. Tenemos problemas serios, como la inseguridad y la violencia o el tema educativo. Eso amerita que estemos todos juntos trabajando para resolverlo.
–¿La unidad de la oposición está garantizada en Santa Fe?
–No nos vamos a quedar en el problema de una interna. Ya estamos mirando hacia adelante. Y Losada tiene una responsabilidad enorme, que es defender a la provincia de Santa Fe en el orden nacional. Y necesitamos senadores nacionales fuertes. Losada fue la segunda candidata más votada en la provincia de Santa Fe. Y nosotros respetamos muchísimo eso. Y esa fortaleza que tiene, que sacó más votos de los que sacó en la elección primaria hace dos años, la van a hacer una senadora nacional más fuerte, para defender a nuestra provincia. Esperamos trabajar juntos desde un rol institucional: ella defendiendo los intereses de Santa Fe en el Senado de la República y nosotros gobernando bien para resolver los problemas serios que tenemos.
–¿Cómo fue el diálogo con Bullrich? ¿Ella quiso venir a saludarlo a su búnker?
–Me llamó su secretario [por Damián Arabia], con quien había estado hablando en varias oportunidades el fin de semana anterior y me pasó con Patricia. Yo tenía el teléfono bastante congestionado. Por supuesto que Patricia me saludó, me felicitó y me pidió que le atendiera el teléfono a Carolina [Losada]. En realidad, no la había atendido porque mi teléfono lo tenía José Corral.
–¿A qué atribuye la virulencia con que Losada lo atacó durante la campaña? Lo acusó de cuestiones graves, como encubrir a policías vinculados a narcotraficantes.
–Yo quiero ser claro en eso. Y no es que le saque responsabilidad a Losada. A veces los títulos fueron más fuertes de lo que ella decía. En ningún momento me dijo “narcotraficante”. Si me hacen eso, yo voy a la Justicia. Dijo que yo había tenido relación con policías que habían sido vinculados con el narcotráfico. Y yo fui ministro de Seguridad. Si hubiera sido ministro de Educación, habría tenido llamadas y vínculos con docentes y maestros. Y si hubiera sido ministro de Salud, habría tenido vínculo con enfermeros o médicos. ¡Yo fui ministro de Seguridad! Obviamente tuvimos policías presos por narcotráfico. Nosotros fuimos ejemplares con esos policías: cuando había una causa, los pasábamos a disponibilidad; cuando había una imputación, eran echados de la policía. No duraban ni un día. En esto sentí que ella, a veces, quería salir de eso y la verdad que no lo pudo hacer durante toda la campaña. Pero en ningún momento me dijo lo que muchos medios pusieron.
–¿Cómo administrará el vínculo con Bullrich desde ahora hasta las PASO?
–Gisela [Scaglia, su compañera de fórmula] pertenece al sector de Horacio Rodríguez Larreta. Claramente, el jefe de gobierno porteño aportó y apostó a nuestra fórmula. También tenemos gente que apoya en nuestro espacio a Patricia Bullrich, con lo cual vamos a ser muy respetuosos. Pero, obviamente, está bien y es correcto que se sienta parte del triunfo, porque, realmente, Larreta apostó la mitad, que es la fórmula [por Scaglia].
–¿A qué atribuye la amplia derrota del peronismo? ¿Un voto castigo a la gestión de Perotti o al gobierno del Frente de Todos?
–Yo creo que fue un poco de todo. Primero, el gobernador Perotti no cumplió claramente las expectativas y engañó a los santafesinos porque planteó dos ideas fuerza que representaban el sentimiento en ese momento, como fue lo de “la paz y el orden”, y “despertar al gigante”. Y ninguna de las dos la pudo cumplir, porque no tenía idea de qué hacer, ni planes ni programas, porque no tenía equipos, y eso impactó muchísimo en la provincia de Santa Fe. Y segundo, el kirchnerismo defraudó en el orden nacional y, por ende, también en la provincia de Santa Fe.
–¿Hubo un mensaje al kirchnerismo en Santa Fe?
–Los santafesinos la estamos pasando mal y tenemos una provincia rica con un gobierno que nos oprime, que se nos lleva los recursos de la provincia. Esos recursos nunca vuelven, tenemos rutas nacionales destrozadas, como la 11, la 34, la 33, y obras que tendrían que venir. Por nuestros puertos sale el 70% de la producción de los cereales de la Argentina y tenemos el complejo interportuario destrozado, no hay obras básicas o fundamentales. Todo eso claramente pesa, indudablemente la economía también, los argentinos la están pasando mal, pierde calidad el salario mes a mes, la mayoría no está llegando a fin de mes.
–¿Esperaba este nivel de respaldo del electorado?
–Indudablemente, todo ese combo hizo que los santafesinos se volcaran a votar a la oposición. Pero, repito, nosotros sentimos que dimos un paso importante. Estamos sorprendidos por la cantidad de votos y de acompañamiento que tuvimos y que tuvo todo nuestro frente político, pero le vamos a meter mucho esfuerzo de acá al 10 de septiembre. Desde mañana voy a estar ya planificando; tenemos que resolver los problemas que tienen los santafesinos. Hay que ser generosos y amplios, convocar y salir con mucha fuerza estos 56 días [hasta las generales] y después dejarle la vida al gobierno de la provincia de Santa Fe para poder cambiar la realidad.
–¿Se impuso la estrategia de Larreta de ampliar?
–José Corral, nuestro primer diputado provincial, sacó el 19% de los votos hace cuatro años. En ese momento, nosotros pertenecíamos al Frente Progresista y Antonio Bonfatti obtuvo el 36%. Juntos sacamos el 55% casi como en estas PASO. Pero, sin embargo, Perotti nos ganó por cuatro puntos. Entonces, lo importante es poner la otra mejilla tantas veces sea necesario para poder juntar esa mayoría que en Santa Fe es una mayoría política. Y nosotros haremos el esfuerzo con Gisela por representarla de la mejor manera, de no perder un solo voto de acá al 10 de septiembre. Pero la estrategia, no en Santa Fe, en todo el mundo tiene que ser ampliar, tiene que ser el diálogo político y el consenso. Si no, no vamos a resolver los problemas de fondo que hay en nuestro país. Los problemas son serios y yo siento que a veces no se toma dimensión de lo que estamos pasando.
–¿Lo dice por la seguridad?
–El tema de la seguridad en Santa Fe es muy serio, pero estamos a tiempo todavía de revertirlo nuevamente. Nosotros, del 2015 al 2019, logramos mostrar resultados. Por lo menos logramos bajar la violencia a la mitad y el delito tres veces. Digo, eso es estadístico. Y nos fuimos y dos o tres años después pasaron a más del doble la violencia y el delito. Entonces, los problemas son serios, hay que ser serios, hay que estudiar política pública, hay que pensar política pública, hay que tener gestores públicos, personas que estén dispuestas a dejarle muchas horas de vida a la función pública para que los otros puedan estar mejor, y nosotros tenemos eso
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Cinco lecciones del voto en Santa Fe y el dato que puede ser clave en la interna porteña
Larreta se anotó un triunfo ante Bullrich, que apostó fuerte por Losada; los números finos revelan matices importantes; la alarma para Massa y un anticipo de la pelea Macri-Lousteau
Martín Rodríguez Yebra
Horacio Rodríguez Larreta, Sergio Massa y Patricia BullrichLa campaña presidencial transcurre en una nube de incertidumbre. Es una carrera en la que las sensaciones suplen la carencia de datos fiables y por eso desde el domingo a la noche hay algarabía en el comando de Horacio Rodríguez Larreta por el aplastante triunfo en las PASO de Santa Fe de su aliado radical Maximiliano Pullaro ante Carolina Losada, apoyada por Patricia Bullrich y Mauricio Macri.
La ansiedad expone a los candidatos al peligro de confundir la parte con el todo: la nacionalización de un resultado provincial nunca es lineal y automática. La extraordinaria riqueza del escrutinio de Santa Fe reside en las múltiples líneas de análisis que aporta para lo que queda de la temporada electoral. Sus cifras se apilan además con las de los otros 16 distritos que ya fueron a las urnas y permiten proyectar tendencias sobre el ánimo con que los argentinos están definiendo el poder que viene. Hay lecciones y señales de alerta para todos los anotados en la carrera.
El declive peronista y una alarma para Massa
Pasó otra vez, pero peor. El peronismo sufrió una sangría de votos en Santa Fe, al terminar con 27,9% en la suma de sus cuatro candidatos. En la era democrática solo tuvo una cosecha más baja en las generales de 2011, con el actual candidato a vicepresidente Agustín Rossi al frente de la boleta a gobernador (sacó 22,8%).
Si se lo compara con las PASO de 2019, implica la pérdida de 282.000 votos netos: todo un retrato del castigo a la figura del gobernador saliente, Omar Perotti.
Omar Perotti, junto a Sergio MassaMarcelo Lewandowski se impuso entre los propios con números escuálidos (17,9%). La Cámpora hizo agua con su candidato Marcos Cleri, que sacó 4,1%. Rossi sufrió con sus elegidos para la pelea de la gobernación, Leandro Busatto (2,8%), y para la intendencia de Rosario, Roberto Sukerman. Este último perdió las primarias con Juan Monteverde, aliado de Juan Grabois. Un llamado de atención para Sergio Massa.
Santa Fe corrobora así una conducta que se repitió domingo tras domingo: el peronismo nucleado en Unión por la Patria perdió votantes en prácticamente todas las provincias en comparación con 2019. Acumula 410.000 votos menos en los distritos en los que ya se resolvieron las generales. A eso hay que sumarle una baja de 227.000 votos en las PASO de Mendoza y que también perdió en Chaco (donde no hay parámetro de comparación porque en 2019 se suspendieron las primarias).
La estrategia que Losada pagó carísimo
Losada terminó 11 puntos debajo de Pullaro. Su campaña sorprendió por la aspereza inusual con su rival, al que acusó de complicidad con el narcotráfico durante sus años como ministro de Seguridad de la provincia. Llegó a decir que no iba a sumar a Pullaro si ella ganaba ni lo iba a acompañar si el elegido era él.
Quedó presa de una pregunta incómoda que nunca logró responder de manera convincente: ¿por qué compartía frente político con alguien de quien tiene semejante concepto? ¿por qué no se anotó por fuera, como sí hizo la Coalición Cívica de Elisa Carrió?
La actitud de Losada desafiaba la razón existencial del “frente de frentes” que construyó la oposición santafecina para derrotar al peronismo. ¿Estaba garantizado el triunfo si ganaba una candidata que se negaba a juntarse con el segundo?
Quiso corregir en la recta final. Dijo que no iba a hablar más de Pullaro y se iba a concentrar en las propuestas. Ya era tarde para salir de la trampa autoimpuesta.
Reconoció rápido la derrota, aunque la magnitud del resultado hace irrelevante ahora si ella se suma o no al proyecto vencedor.
El traspié de Bullrich
Larreta celebró el triunfo de Pullaro con un discurso en el que atribuyó el resultado a que la mayoría de los santafecinos había premiado la amplitud del armado político y la campaña “sin gritos ni agresiones” del ganador. Un claro tiro por elevación a Bullrich.
Los datos matizan esa conclusión. Resulta muy ilustrativo ver el escrutinio de las tres principales ciudades de la provincia, Rosario, Santa Fe y Rafaela.
En los tres casos se impusieron en las PASO los candidatos que acompañaban la propuesta de Losada y Bullrich, a pesar de que en esos mismos distritos Pullaro ganó en el tramo de gobernador. El sistema de boleta única -que no requiere un corte- ayudó a esta selección a gusto del votante.
Losada sacó en Rosario 8900 votos menos que su aliado para la intendencia, Pablo Javkin; mientras que Pullaro obtuvo 14.300 más que Miguel Ángel Tessandori. En Santa Fe, ganó Juan Pablo Poletti la candidatura a intendente con 23.600 votos más que los obtenidos por Losada para la gobernación. Allí Pullaro quedó también en primer lugar con 3600 votos más que su aliado Emilio Jatón (que partía como favorito). En Rafaela la grieta es incluso mayor: el 90% de los votos de la interna opositora fue para Leo Viotti, que hizo campaña con Bullrich y Losada, pero Pullaro quedó primero para gobernador.
El éxito de Pullaro consistió en provincializar la campaña, al punto que le pidió a Larreta que no viajara en la semana final. Caminó la provincia pueblo por pueblo desde 2021 y buscó exponer como “lejana” a su rival, que tiene su residencia habitual en Buenos Aires y demoró hasta el verano su decisión de volcarse a la competencia.
Si bien es discutible la influencia de Larreta en el resultado, parece innegable el daño que significó para Bullrich. La candidata puso el cuerpo –incluso con un muy comentado video– para impulsar a Losada porque creía que, de ganar, iba a ser una suerte de jaque mate en la disputa interna nacional. Ella evitó atacar personalmente a Pullaro, pero pareció alentar la aspereza de la campaña, a tono con el eslogan “si no es todo es nada” que sintetiza su proyecto presidencial.
Por la noche se apuró a pasar página. Decidió conceder el triunfo casi de inmediato, cuando en los cuadros del escrutinio había subido apenas el 2% de las mesas. Mauricio Macri acompañó la felicitación a Pullaro y el llamado a la unidad. Los números ratificaron la sospecha de que al electorado opositor le inquieta que una interna muy virulenta termine por facilitar la continuidad del kirchnerismo.
La brújula rota de las encuestas
Otra vez fallaron notablemente los sondeos, que auguraban una disputa voto a voto entre Pullaro y Losada. Al final fueron 11 puntos de diferencia. Los analistas de opinión pública alegan que tienen enormes dificultades para conseguir que la gente responda los cuestionarios y que eso complica el pronóstico. Es casi una invitación a dejar de prestarles atención.
Al mirar las encuestas nacionales se percibe este inconveniente. Hay consultoras que ubican a Bullrich con el doble de intención de voto que Larreta, mientras otras hablan de empate técnico o dan arriba al alcalde porteño.
Solo hay coincidencia en los números gruesos: una ventaja de Juntos por el Cambio sobre Unión por la Patria, con Javier Milei en tercer lugar. Los problemas empiezan al sumergirse en números finos.
La gran incógnita es si los candidatos difunden encuestas como herramientas de propaganda o realmente se guían por esa brújula rota. Tal vez haya que pensar en esta última opción si uno ve la apuesta que hizo Bullrich en Santa Fe.
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La particular arenga de Patricia Bullrich a Carolina Losada en Rosario
La apatía no cede
Si hay una tendencia clara e indiscutible de este proceso electoral es la baja participación electoral, reflejo acaso del pesimismo y la bronca que detectan de forma unánime los especialistas en opinión pública.
Una mesa electoral en RosarioEn Santa Fe la participación electoral en estas PASO alcanzó el 63,05%, contra el 69,59% de hace cuatro años, que ya había sido una marca paupérrima.
En todas las provincias en las que se votó hasta ahora pasó lo mismo, con una caída acumulada que supera los 5 puntos. También subió el voto en blanco.
Una duda entre los analistas es si Milei podrá captar parte de esa bronca y, al estar su boleta en el cuarto oscuro, se moderará la tendencia en las elecciones nacionales.
¿Un espejo para la pelea porteña?
Las elecciones de Santa Fe venían con una singularidad: se ofrecían como un virtual ballottage entre dos candidatos del mismo frente. La sensación previa –y que se refuerza con el resultado– era que el ganador del duelo Pullaro-Losada sería el próximo gobernador.
Vistos los números del escrutinio, cabe preguntarse: ¿realmente la oposición tiene un respaldo del 63% en Santa Fe y al peronismo le queda solo el 27%? Las generales darán la respuesta, pero una hipótesis a explorar es que un número importante de los santafecinos haya decidido intervenir en las elecciones que realmente definían el futuro de la provincia. ¿Puede estar ahí la respuesta a la diferencia inesperada que consiguió Pullaro y al número sin precedente de la oposición no peronista? El “frente de frentes” sacó 120.000 votos más que la suma del Frente Progresista y Cambiemos en 2019 (a pesar de la baja en la cantidad de electores).
Hay un parentesco indudable con las elecciones porteñas: también existe la convicción generalizada de que el próximo jefe de gobierno será el ganador de las PASO de Juntos por el Cambio. Otro ballottage encubierto.
Martín Lousteau celebró no solo porque ganó un aliado íntimo como es Pullaro. Su campaña apunta a involucrar en las primarias amarillas a votantes habituales de otros partidos -kirchneristas, por ejemplo- que pudieran desnivelar la competencia contra Jorge Macri.
Las encuestas conocidas le dan una ventaja al candidato del Pro. Pero, ¿puede existir un “efecto forastero” que precipite un vuelco? Pullaro le dio una mano a Lousteau al mostrarlo antes que nadie sobre el escenario del triunfo. El economista radical parece reproducir en espejo algunas de las estrategias de su amigo santafecino aunque con un tono más desafiante. Sobre todo, la de machacar con la denuncia de que su rival no conoce la ciudad, apoyado en la polémica por el domicilio de Macri (exintendente de Vicente López) que acaba de zanjar con un fallo el Tribunal Superior porteño.
Al igual que en Santa Fe la votación en la Ciudad será con boleta única (en este caso electrónica), lo que facilita la operación de elegir distintos partidos para cada cargo.
Retener el control de la Ciudad es una prioridad para Mauricio Macri, que la considera el tesoro más importante del Pro, fuente incomparable de poder, visibilidad y recursos. El enfrentamiento con Larreta nace en el desacuerdo con la estrategia porteña del jefe de gobierno, que no solo no blindó la sucesión con otra figura de su partido, sino que abrió la puerta para que el radicalismo llegue a agosto con opciones de quedarse con todo.
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