jueves, 20 de julio de 2023

UNIÓN EUROPEA RECONOCIÓ MALVINAS COMO TERRITORIO EN DISPUTA,....COMPLICADA DECLARACIÓN FINAL


Pese a la resistencia de Gran Bretaña, la UE hizo un histórico pronunciamiento sobre las islas Malvinas
Después de un silencioso trabajo diplomático, la Argentina logró que se incluyera en el documento final como un territorio en disputa; Londres intentó infructuosamente frenarlo
Luisa Corradini
Bélgica, Bruselas: (I-D) El presidente de Argentina, Alberto Fernández, el primer ministro de San Vicente y las Granadinas, Ralph Gonsalves, el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, posan para una foto durante una conferencia de prensa posterior al segundo día de la cumbre de la Unión Europea y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (UE-CELAC) en el edificio del Consejo Europeo en BruselasDario Pignatelli - European Council

BRUSELAS (enviada especial) – Argentina logró un significativo triunfo diplomático en el marco de la cumbre entre la Unión Europea (UE) y los países de América Latina y el Caribe (Celac) cuando, por primera vez en la historia de las relaciones birregionales, la UE reconoció oficialmente en una declaración conjunta, la posición argentina y latinoamericana con respecto a la “cuestión de las Islas Malvinas”. Un texto que subraya la importancia del diálogo y el respeto al derecho internacional en la solución pacífica de controversias y que encendió luces rojas en Londres.
“Esta declaración conjunta supone un nuevo llamamiento de la comunidad internacional al Reino Unido para que se avenga a cumplir con su obligación de reanudar las negociaciones de soberanía con la Argentina”, se congratuló en Bruselas el canciller Santiago Cafiero, que manifestó su convicción de poder —a partir de ahora— “profundizar el diálogo con la UE en relación a esa cuestión”.
Hacía meses que los sherpas argentinos negociaban en el más absoluto secreto la inclusión de esa mención en la declaración final de la cumbre. Hasta último momento, sin embargo, nada fue menos seguro. Aun reconociendo la existencia de la “cuestión Malvinas”, la mayoría de los miembros del bloque nunca se atrevieron a dar ese paso en forma oficial que, en diplomacia, significa un hito fundamental.
(De izquierda a derecha) El presidente de Argentina, Alberto Fernández, el primer ministro de San Vicente y las Granadinas, Ralph Gonsalves, el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, durante una conferencia de prensa al final de la reunión UE-CELAC ( Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) en Bruselas el 18 de julio de 2023
Nadie ignora que la salida del Reino Unido de la UE, hace tres años, fue el factor decisivo para que evolucionara la actitud de los países europeos, dentro de los cuales las mayores resistencias siempre se hicieron sentir desde Alemania y la República Checa.
“Con esta declaración, Europa ha dejado de considerar a Malvinas un ‘territorio de ultramar’, para verlo como un espacio en disputa, aun cuando el texto no lo mencione específicamente”, analiza una fuente diplomática argentina.
Y si bien para muchos sea difícil comprender la verdadera dimensión de ese logro, basta con decir que —durante las últimas horas de negociación— el mismo ministro británico de Relaciones Exteriores, James Cleverly, alarmado por la “filtración” sobre la inminencia de esa inclusión, no titubeó en escribir a su par europeo, Josep Borrell, para solicitarle en forma perentoria que no permitiera la incorporación de ese párrafo en la declaración final de la cumbre. El 
El objetivo declarado la UE de retomar las relaciones con Caracas incluye el de revisar, también por su parte, las sanciones individuales contra los líderes del régimen de Nicolás Maduro, “al compás” de los cambios que promueva Venezuela para celebrar elecciones libres.

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Trabajosa declaración final, con Ucrania como el tema de mayor controversia
La intransigencia de Nicaragua complicó la condena a la agresión rusa; la postura de la Argentina
Luisa Corradini
BRUSELAS (Enviada especial).– Los proyectos faraónicos suelen terminar así: bloqueados por el grano de arena que se las arregló para desbaratar la pirámide. Eso parece haber sucedido con la ambiciosa cumbre entre la Unión Europea (UE) y los países de América Latina y el Caribe (Celac) que durante dos días reunió en Bruselas a unos 60 países de ambos bloques por primera vez en ocho años y que, por la simple oposición de una recalcitrante Nicaragua, tuvo que contentarse con una trabajosa declaración final que dejó al descubierto la dificultad para hallar consensos.
Esa no fue, sin embargo, la realidad expresada por los dirigentes que participaron de la conferencia de prensa final, donde cada uno, sin excepción, se mostró absolutamente encantado con los resultados de la cumbre. El presidente Alberto Fernández aseguró que la reunión había “colmado las expectativas y los ambiciosos objetivos fijados”.
“Nunca logramos ir tan lejos en los acuerdos y los logros”, afirmó, ratificando lo que habían declarado anteriormente Charles Michel, presidente del Consejo Europeo; Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, y el primer ministro de San Vicente y las Granadinas, Ralph Gonzalves, presidente rotativo de la Celac desde enero. Es verdad, en todo caso, que los logros en materia de acuerdos bilaterales fueron consistentes, aunque la mayoría de ellos hayan sido ratificados fuera del marco de la cumbre.
Después de comprometerse a reforzar el diálogo y fomentar amplios contactos interpersonales, los países miembros de la UE y de la Celac reconocen en su declaración final que la colaboración “como socios soberanos” los hará más fuertes y los dejará mejor situados para afrontar las numerosas crisis y los múltiples desafíos de nuestra época, como la inseguridad alimentaria, la pobreza, las desigualdades en ambas regiones, las perturbaciones de las cadenas de suministro y el aumento de la inflación.
“También cooperaremos para mitigar los efectos adversos del cambio climático y la degradación medioambiental, de acuerdo con el principio de la equidad y de las responsabilidades comunes pero diferenciadas y las capacidades respectivas, a la luz de las diferentes circunstancias nacionales”, afirmaron.
En todo caso, tras semanas de agotador a negociación entorno ala necesidad de incluir en el texto final una condena a la invasión rusa a Ucrania, concluyeron ayer con el triste resultado de una declaración sin unanimidad, impuesta por la intransigencia de Nicaragua en cuanto a ese requisito fundamental de los miembros de la UE, y compartida por numerosos países latinoamericanos.
La declaración final incluye bien esa condena, pero, a pie de página, una frase señala en forma diplomática que “refrendaron la presente declaración todos los países, con una única excepción por estar en desacuerdo con uno de los apartados”. La referencia es clara: se trató de Nicaragua. Alberto Fernández fue uno de los muchos latinoamericanos que se reconocieron la necesidad de hallar el camino de la paz.
“La invasión de Rusia a Ucrania desató un conflicto delicadísimo que nos condujo a una situación dramática, de gran inestabilidad. La República Argentina está convencida de que una solución duradera a la situación de Ucrania solo se alcanzará por medios pacíficos y por eso hacemos, una vez más, un llamado a la paz y a desescalar el conflicto, para que las partes involucradas puedan encontrar las condiciones para regresar a la mesa de negociaciones”, dijo.

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