lunes, 24 de julio de 2017

LECTURA RECOMENDADA


Recursos inhumanos, de Pierre Lemaitre
La lógica capitalista en clave de ficción

La última novela traducida al español de Pierre Lemaitre (París, 1951), autor de la exitosa Nos vemos allá arriba, pone en escena un tema universal del siglo XXI: el desempleo. Publicada originalmente en Francia en 2010 bajo el título Cadres noires ("Ejecutivos negros"), narra el devenir de un ex director de Recursos Humanos que, tras cuatro años sin trabajo, se ve obligado a participar de un extraño proceso de selección laboral que incluye una simulación de toma de rehenes. El libro está inspirado en un hecho real ocurrido en la empresa France Télévisions Publicité, que realizó un juego de rol similar con sus empleados. El desenlace en la realidad fue desastroso. También lo es en la ficción. Sin embargo, la historia de Lemaitre va más allá y se pregunta por la dignidad humana. ¿Qué es capaz de hacer un hombre cuando pierde todo?



"Toda literatura puede interpretarse políticamente. Aquí estamos frente a una novela donde efectivamente hay una ambición de decir cosas sobre el mundo social", afirma el autor francés en una entrevista. El protagonista, Alain Delambre, tiene 57 años. Realiza pequeños trabajos, tras haber perdido su puesto directivo en una importante empresa. Se levanta a la madrugada para archivar ficheros en Mensajerías Farmaceúticas, hasta que un día, el supervisor le pega una patada y él responde con un cabezazo que deja tumbado a su jefe.
A partir de allí, Delambre cae en una espiral de desesperación. Su esposa Nicole y sus hijas no saben del reciente despido. Encuentra un aviso para una importante consultora y se presenta, sin muchas esperanzas. Queda entre los elegidos y pasa a la final del proceso de selección: la toma de rehenes ficticia, que tiene por un lado como objetivo elegir al experto en recursos humanos a contratar y, por otro, a los directivos de la empresa que serán despedidos. Delambre hace todo lo posible para conseguir ese puesto. Desde pagar a un detective privado con los ahorros de su hija para averiguar sobre el cliente hasta asesorarse con un criminal profesional para preparar su estrategia.
Sin embargo, su malestar comienza mucho antes. "En cuatro años, a medida que mis ingresos se volatilizaban, mi estado de ánimo pasó de la incredulidad a la duda, después a la culpabilidad y, por fin, a una sensación de injusticia", dice el personaje. Lemaitre construye en primera persona un antihéroe que representa la clase media europea. Es la promesa del capitalismo que, a pesar de su experiencia, sus estudios, su piso en el centro de la ciudad, termina al mismo nivel que su compañero Charles, un alcohólico que vive en un auto y que, al final, será el único que lo salve.
El autor, que ganó popularidad en 2013 al recibir el premio Goncourt, utiliza el género negro para realizar una fuerte crítica social del sistema. Ésta se revela no sólo en la trama principal, sino que también es legitimada con fragmentos de noticias que muestran el panorama general: "Sintonizo Euronews: 'Venticinco gestores de fondos especulativos se han embolsado 464 millones de dólares al año.'. Cambio a LCI: 'De esta manera, las ayudas del Estado habrían permitido a las empresas despedir a unos sesenta y cinco mil asalariados'". El neoliberalismo, sus injusticias, los negocios ocultos de las megacorporaciones y la competencia salvaje se corporizan en la toma de rehenes, pero no se circunscriben solamente a ella.
Recursos inhumanos recibió el Premio de Novela Negra Europea y Premio SNCF de Novela Negra, y tiene más de un punto en común con la serie del mismo autor (Irene, Alex, Camille) protagonizada por Camille Verhoeven, pequeño comandante de la Brigada Criminal. "Pienso que la culpa es colectiva y social, pero el drama es individual", señala Lemaitre. Alain Delambre es, entonces, sobre todo, un engranaje que permite develar la lógica capitalista en clave de ficción.
RECURSOS INHUMANOS
Por Pierre Lemaitre
Alfaguara. Trad.: J. C. Durán Romero. 400 páginas,$ 349

N. J. 






Marxismo y poesía, a la luz de la historia
Textos de un escritor comprometido con su tiempo y una mirada renovada sobre el materialismo histórico
Los ensayos, artículos y reseñas de Francisco Urondo reunidos en un nuevo volumen de Adriana Hidalgo dedicado al escritor (la editorial ya había publicado sus trabajos periodísticos, sus poemas, sus cuentos y su novela Los pasos previos) aparecieron en diversos medios entre 1953 y 1974 pero, como señala Osvaldo Aguirre, prologuista y responsable de la selección de textos, una misma preocupación les da sustrato común: la problemática estética y política de la poesía argentina a lo largo de su historia y el compromiso del intelectual y el artista con su tiempo.





Ensayista y periodista, poeta y revolucionario, Urondo despreciaba la idealización y la sobrevaloración del oficio de escritor, porque lo conocía bien y, a la vez que descreía de las torres de marfil, tampoco se engañaba sobre el alcance que la palabra escrita tenía como fuerza transformadora. El poeta de su época "ha comprendido que no existen privilegios sino tan sólo exigencias para él", dijo en una entrevista.
Entre las piezas publicadas en Ensayos, "Veinte años de poesía argentina. 1940-1960" recuerda el enfrentamiento Florida- Boedo (en ambos grupos rescata Urondo elementos positivos), critica la institucionalización de la literatura encarnada por la Generación del 40, y se esperanza con el germen de lo que vendrá (una síntesis entre "experiencias estéticas y existenciales", al decir de Aguirre) que ya advierte en Edgar Bayley y César Fernández Moreno. Similares preocupaciones en cuanto a forma y contenido guían su trabajo como reseñista (también incluido en el libro), se trate de autores nacionales o extranjeros. Sobre el final, una entrevista de 1973 y una cronología iluminan el mosaico de una vida intensa.

* * *

En toda disciplina, la búsqueda de la verdad (no necesariamente unívoca ni definitiva) tiene casi siempre una veta iconoclasta. En el libro de Martín Mazora, ese rasgo queda manifiesto desde el título: Marx discípulo de Engels (Unsam), lúcido cuestionamiento a "los juicios de Marx y Engels referidos a la génesis del materialismo histórico". Juicios que, subraya Mazora, los historiadores del marxismo reprodujeron y aceptaron como verdaderos porque provenían de los protagonistas de los hechos.




Afirma el autor: "Es dudoso que Marx haya comenzado sus estudios de Economía política en 1843 (como lo sugiere Engels), más sólido es suponer que fue a principios de 1844, a raíz de haber leído" al propio Engels. "Tampoco es verosímil que Marx tuviera desarrollada, aun cuando en sus trazos generales, la concepción materialista de la historia en la primavera europea del 45, es más razonable pensar que lo hiciera después de haber leído La situación de la clase obrera en Inglaterra, también de Engels, libro publicado en junio de ese año, y de haber viajado con Engels a Manchester (permaneciendo allí los meses de julio y agosto) para conocer la situación inglesa in situ."
¿Por qué Engels alimentó el malentendido? Mazora arriesga su hipótesis: "No es osado imaginar que Engels haya buscado preservar, aun a costa de su propio prestigio, la figura emblemática de Marx, símbolo del proyecto comunista, de todo aquello que pudiera entenderse como una debilidad intelectual o personal". Más compleja se le presenta la tarea de desentrañar las razones que el propio Marx tuvo para contribuir a la construcción de aquel discurso. A esa labor, rica en documentación y análisis, dedica un libro conciso y sustancioso.
ENSAYOS. Francisco Urondo, Adriana Hidalgo
MARX DISCIPULO DE ENGELS. Martín Mazora, Unsam

V. CH.

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