viernes, 20 de julio de 2018

VIVIR CON MIEDO

Imagen relacionada
"Lleve consigo la tarjeta de contacto de su seguro de viajero para situaciones de salud. Cuente con fotocopia de su pasaporte y tarjetas de crédito como respaldo en caso de extravío y manténgalas siempre en un lugar seguro de la ropa. Use la caja de seguridad del cuarto de hotel para guardar documentos importantes y objetos de valor. No deje el equipaje desatendido ni lo entregue a extraños. No reciba equipaje o paquetes de desconocidos. Lleve los objetos de valor, como laptops o tablets, en su equipaje de mano. Evite el uso de joyería al salir a la calle. Prefiera el pago electrónico y no lleve mucho dinero en efectivo en su billetera. Realice los retiros de los cajeros del hotel; no en los que están ubicados en la calle. No acepte ayuda de desconocidos. No tome taxis en la calle. No reciba bebidas ni alimentos de desconocidos. Solo consuma agua embotellada".
Recibí esta inquietante lista de instrucciones hace un par de días junto con un ticket de avión para participar en una reunión para periodistas de salud en una ciudad latinoamericana. La vida sin manual de instrucciones de la época de las cavernas, sumida en la oscuridad, el frío, las enfermedades y la escasez debe haber sido intimidante. Pero parece que la de hoy, planificada hasta en sus detalles más nimios, la que recorremos con GPS, a salvo de las inclemencias meteorológicas, interconectados hasta el hartazgo, y con un acceso sin precedente a recursos médicos impensables hace solo unas décadas, también puede inquietarnos más allá de toda lógica.
Imagen relacionada
Se dirá que las noticias televisivas alimentan sin descanso el vértigo de nuestra angustia. Un automovilista descontrolado desata la tragedia cuando arrastra a tres mujeres que estaban paradas en una esquina esperando el colectivo como lo habrán hecho cientos de otras veces. Un joven brillante y prometedor es víctima de una atrocidad sin sentido. Un millonario decide tomarse una foto, se cae y pierde la vida. A un jubilado se le ocurre retirar dinero del banco y... La lista de infortunios cotidianos que nos regalan nuestros medios de comunicación en todos sus formatos es interminable. Pero no se trata solo de la violencia. Sentimos temor de perder el empleo. Los jóvenes que culminan su carrera, de no tener la oportunidad de encontrarlo. Los trabajadores, de ser reemplazados por robots. Los que se acercan al retiro, de no poder cubrir sus necesidades apenas se hayan alejado unos kilómetros de la puerta de salida. Los que ven crecer a sus hijos, de que no tengan una vida feliz, igual que esa mayoría silenciosa que avanza hacia la soledad y la decrepitud acompañada solo por sus sombras. Otros temen perder los ahorros de toda una vida, no poder pagar el alquiler o la hipoteca, o enfermarse. Se teme a los inmigrantes, al cambio climático y a la contaminación, imaginando que cada vez se escucha más cerca el galope de los corceles del apocalipsis.
Imagen relacionada
Que la vida es incierta y la incertidumbre, la madre del miedo son verdades de Perogrullo. Pero curiosamente, somos más temerosos los que menos expuestos estamos a convivir con el peligro real que sí experimentan los que están fuera del sistema, a la intemperie. Aunque hoy tengamos una expectativa de vida mayor que en ningún otro momento de la historia, aunque los estadísticos nos digan que globalmente desciende la mortalidad infantil, el miedo crece. Basta un rumor, el comentario de una persona de confianza o la frase dicha al pasar ("A la panadería de la otra cuadra ya la asaltaron tres veces en los últimos 60 días") para que nuestros fantasmas se despierten: el peligro acecha a la vuelta de la esquina. O incluso podría estar esperando en nuestra propia casa, si creemos en el hombre araña o en los implacables motochorros que todos los días se renuevan en YouTube. Es posible que gran parte de ese miedo que no nos deja vivir sea un artilugio de nuestra imaginación. Pero por si acaso, no nos descuidamos. Acaban de avisarnos que anoche se robaron la manija de bronce de la puerta de calle.

N. B.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Nota: sólo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.