miércoles, 25 de octubre de 2017

HAMBRE CRÓNICA



Lisa Moon: "Una de cada nueve personas en e mundo padece hambre crónica"
La presidenta de la Red Global de Bancos de Alimentos afirma que éstos son la mejor respuesta al desperdicio de comida y la pobreza
En un mundo en el que una de cada cuatro personas sufre de malnutrición, es una tragedia que un tercio de toda la comida que se produce para el consumo humano se desperdicie". Éste es el mantra que Lisa Moon, presidenta de la Red Global de Bancos de Alimentos, repite a diario y que busca explicar el origen de los bancos de alimentos.
Actualmente, la red está presente en 30 países -incluida la Argentina-, donde a través de un círculo virtuoso buscan aplicar una solución integral y viable al hambre, y así cambiar vidas.Para Moon, se ha recorrido un gran camino en pos de la toma de conciencia de la problemática del desperdicio de comida. Sin embargo, también cree que falta mucho por hacer en relación con las políticas públicas, la articulación entre diferentes actores, el empoderamiento de líderes que quieran empezar un banco en su comunidad y la información disponible.
"Los bancos de alimentos atacan el doble problema del hambre y el desperdicio de comida al rescatar o aceptar la donación de comida que de lo contrario terminaría en los basurales y se los redistribuye a las personas que más la necesitan", explica Moon.
Red Global de Banco de Alimentos
-¿Piensa que el mundo está ganando o perdiendo su lucha contra el hambre?
-Ha habido un progreso increíble en la lucha contra el hambre. Gracias a los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) de las Naciones Unidas el número de personas viviendo en situación de pobreza cayó de 1900 millones a 836 millones en 2015. Sin embargo, todavía una de cada nueve personas en el mundo padece hambre crónica, y el 25% de la población mundial sufre algún tipo de malnutrición. La comunidad internacional, a través de los ODM, nos desafío a terminar con el hambre para 2030.
-¿Qué cambios es necesario implementar en los países en desarrollo para evitar el desperdicio de comida?
-En primer lugar, las empresas y los productores agropecuarios necesitan recursos para poder planificar su trabajo de manera más eficiente. Los pequeños productores necesitan, en particular, estar equipados con espacios de almacenamiento para que la cosecha no termine pudriéndose en los campos. En segundo lugar, los gobiernos deberían comprometerse a que cuando hay un exceso de comida, los principales destinatarios sean las personas que no tienen acceso a la cadena comercial de alimentos. En este punto, los bancos de alimentos deberían ser vistos como socios. En tercer lugar, los gobiernos deberían incentivar el aporte a los bancos de alimentos como una política pública. La ley del buen samaritano protege a las empresas de la responsabilidad después de que los productos son donados, da beneficios fiscales y otros incentivos financieros.
-En la Argentina la ley del buen samaritano quedó sin efecto con el veto de su artículo 5, que es el que protegía a las empresas donantes. ¿Qué puede hacer el sector social ante este escenario?
-Yo les recomendaría crear una agenda de incidencia en política pública que un grupo de organizaciones quiera apoyar. Esto incluiría a la Red Argentina de Banco de Alimentos y a sus miembros, pero también a otros actores que pueden ser voces valiosas a sumarse, como los supermercados. Otros países han tenido éxito en aprobar esta legislación mostrando la importancia que tiene desde una perspectiva económica y social para avanzar en la reducción del hambre.
-¿Cuáles son los países más reticentes a abrir bancos de alimentos? ¿Cuáles son los requisitos necesarios para poder hacerlo?
-Lo más importante que aprendimos es que tienen que ser promovidos y dirigidos de manera local. La Red Global de Bancos de Alimentos desarrolló un estudio de factibilidad para que las personas interesadas en empezar un banco puedan aplicar. Esto incluye analizar las cadenas alimenticias de producción, el campo y la comunidad, la política ambiental, y otros factores a considerar. Pero lo más importante es que un líder dedicado con un fuerte consejo directivo se comprometa con la misión.
-¿Cree que es más importante trabajar con el sector agropecuario, los supermercados o con los consumidores?
-Los tres son importantes para un banco de alimentos. El sector agropecuario ha sido invitado a donar sus excedentes durante toda la historia de los bancos de alimentos. En la medida en que los productores pueden prever mejor su producción, los líderes de los bancos de alimentos empiezan a trabajar más con los supermercados, afortunadamente. En algunos lugares, el 40% de todo lo producido en el campo es tirado porque no es comercializable.
-¿Puede explicar cómo la reducción del desperdicio de comida beneficia al medio ambiente?
-La mayoría de la comida se pierde en la cadena alimenticia y termina en la basura. Cuando la comida se tira en los basurales se empieza a producir gas metano, uno de los gases responsables del efecto invernadero. Como todos sabemos, estos gases tienen un efecto negativo en la atmósfera del planeta.ß
Desafío mundial para 2018
El Desafío 8 Millones para 2018 es una nueva iniciativa que busca aumentar el alcance e impacto del trabajo de la Red Global. Actualmente, alcanza a 6,8 millones de personas cada año, pero creen que pueden ayudar a muchos más. Esta campaña apunta a aumentar ese número a 8 millones para 2018. Actualmente están recaudando fondos para poder llegar a esta meta, y la buena noticia es que ya alcanzaron la mitad del recorrido.Red Global de Bancos de Alimentos
En un país en el que las cifras de pobreza rondan el 32%, según el Observatorio de la Deuda Social de la UCA, las organizaciones sociales buscan las soluciones más inmediatas y sostenibles para que nadie pase hambre.
Una forma de empezar es evitar el desperdicio de comida. Según el Programa Nacional de Reducción de Pérdidas y Desperdicios del Ministerio de Agricultura, cerca de 16 millones de toneladas de alimentos se desperdician por año en el país.
Esto es lo que intenta revertir la Red Argentina de Bancos de Alimentos (Redbda), que cuenta con 16 bancos. Su misión es rescatar alimentos aptos para consumo antes de que sean desechados para entregarlos a quienes más los necesitan. En 2016 entregaron casi nueve millones de kilos de comida.
Para que este modelo sea escalable, es necesario contar con un marco normativo que incentive las donaciones. Esto no es lo que sucede. Actualmente, rige la ley 25.989 (del buen samaritano), aprobada en 2004, que estipula quiénes pueden donar, qué productos, cómo debe hacerse y los derechos y obligaciones de cada parte. "En su artículo 9, eximía a los donantes de la responsabilidad sobre los alimentos una vez entregados a los beneficiarios bajo las condiciones exigidas por el Código Alimentario Argentino. Ese punto fue vetado a los pocos meses de la aprobación de la ley, dejando desamparado al donante y desalentando las donaciones", explica Natascha Hinsch, directora ejecutiva de la Redbda.
Para darle un nuevo impulso, la Redbda redactó un nuevo proyecto de ley donal que plantea reincorporar el artículo 9, sumar beneficios impositivos y promueve acciones de sensibilización.
"Plantea la modificación de la ley de impuesto a las ganancias, lo que implica elevar el tope de descuento de donaciones sobre el monto imponible, del 5% al 125% para donaciones de alimentos, y 50% para servicios asociados como transporte y logística", agrega Hinsch. En cuanto al IVA, se propone la modificación del decreto 692/98 para que el donante no tenga que devolver el crédito fiscal generado a partir de la compra de materia prima. "Este proyecto cuenta con el apoyo de la industria y los supermercados, aliados estratégicos del modelo de los bda.", agrega.
En junio, a través de la diputada Patricia Giménez, se presentó en Diputados este proyecto de ley, que será tratado próximamente en las comisiones de Legislación General y Acción Social y Salud Pública.

M. U.

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