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jueves, 2 de noviembre de 2017

ECONOMÍA; JUAN CARLOS DE PABLO

JUAN CARLOS DE PABLO

El contundente resultado electoral aumenta el espacio dentro del cual el Poder Ejecutivo Nacional puede encarar negociaciones con los gobernadores y representantes empresarios y obreros para modificar porciones de la política económica. Desde el punto de vista técnico, ¿tiene necesidad de ello? ¿Qué pasaría si, más allá de lo que dijeron las urnas, el oficialismo decidiera afrontar como hasta ahora los desafíos económicos?
Sobre una cuestión tan relevante conversé con el norteamericano Charles Louis Schultze (1924-2016), quien trabajó en la Casa Blanca durante dos períodos turbulentos: cuando la Guerra de Vietnam estaba dominando la agenda doméstica y cuando, durante la década de 1970, la inflación estaba minando la política económica del presidente James Carter. En 1968 ingresó a la Brookings Institution, donde permaneció durante 45 años. Cuando, en 1960, le preguntaron qué hacía en sus ratos de ocio, respondió: "Duermo. Con seis hijos, un hogar para mantener y algunas lecturas obligatorias, no me queda mucho tiempo para alguna otra actividad".
-Su tesis doctoral y buena parte de sus trabajos iniciales se refirieron a las causas de la inflación. Al respecto, Guillermo Antonio Roberto Calvo encuentra puntos de contacto entre el trabajo que usted publicó en 1959 y la teoría no monetaria de la inflación, basada en la inflexibilidad descendente de los precios monetarios, planteada por Julio Hipólito Guillermo Olivera.
-Es probable, pero me parece que me vino a consultar por otro tema.
-Así es. Terminada la elección de medio período, en la Argentina se plantea la cuestión de si hay que modificar la política económica puesta en práctica a partir del 10 de diciembre de 2015 y qué ocurriría si no se la modificara, porque se piensa que no es necesario o porque no se puede.
-Pensemos en una vivienda que tiene tres problemas. Por una parte, sigue saliendo agua de la ducha, por más que se aprieten las canillas, elevando el nivel del agua contenida en la bañadera; además, la mesa del desayuno "hace juego", porque las cuatro patas no tienen la misma longitud, y encima el sol está estropeando el color de las cortinas.
-Siga.
-Es obvio que, frente a la primera dificultad, hay que hacer algo, porque en cualquier momento desborda la bañadera y se inunda la vivienda. En cambio, con un poco de cuidado se puede seguir desayunando utilizando una mesa que se tambalea, y el cambio de color de las cortinas expuestas al sol no hace la vida biológicamente imposible. Cada lector podría ilustrar esto sobre la base de sus propias experiencias.
-Viene a cuento la conocida afirmación de John Maynard Keynes...
-Así es. Solía decir que no hay nada peor que un mal aguantable, agregando que si las moscas fueran tan peligrosas como los leones hace siglos que hubieran desaparecido.
-Clarísimo el análisis en el caso de las viviendas, pero me interesa su aplicación en el caso de la política económica.
-Simplificando un poco, el agua que desborda se puede asimilar al caso del déficit fiscal financiado con endeudamiento externo, mientras que los de la mesa y el desteñido producido por el sol, a las denominadas reformas estructurales.
-¿Seguro?
-No hay que ser un genio para entender que no se puede financiar permanentemente un déficit fiscal con endeudamiento, porque los acreedores exigirán crecientes tasas de interés, para cubrirse del creciente riesgo de incobrabilidad, y eventualmente dejarán de prestar con independencia de la tasa de interés que el Gobierno prometa pagar. En otros términos, en este caso las autoridades no van a tener más remedio que actuar, sabiendo que tienen el tiempo en contra, aunque no ocurran cataclismos en el exterior.
-También se dice que las reformas impositiva y laboral son imprescindibles.
-Seamos precisos con las palabras. Quien dice que las referidas reformas, si se las diseña y se las implementa bien, mejorarán la vida económica, está diciendo una importante verdad. Pero quien dice que si no se realizan o que si se diseñan e implementan de manera defectuosa se pone en peligro el funcionamiento de la economía, por lo menos está exagerando.
-¿Está usted diciendo que da lo mismo que se las lleve a cabo o no?
-Le dije que tenemos que ser precisos con las palabras. Claro que no da lo mismo, claro que son importantes, pero podemos sobrevivir sin ellas. En cambio, si se modifican adecuadamente la imposición y las relaciones laborales, pero continúa el actual desequilibrio fiscal, financiado con endeudamiento, ustedes están incubando su próxima crisis.
-¿Qué debería hacer el Gobierno, entonces?
-Todo, porque tiene recursos humanos para atacar ambos frentes de manera simultánea. Al respecto, es fundamental contar con información específica, porque los "grandes debates" pueden resultar entretenidos, pero distraen energías de la elaboración de diagnósticos relevantes, sin los cuales no se pueden elaborar políticas públicas que sirvan.
-¿Problema de quién es que se actúe o no?
-De todos los argentinos, no del presidente Mauricio Macri. Actúen para que esta vez sea diferente.
-Don Carlos, muchas gracias.

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